FUNERAL DE NURSING NOW ESPAÑA Una escenificación ministerial

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                                                                              “Una posición eminente sin nobleza de carácter, culto sin veneración, prácticas funerarias sin sincero dolor: he aquí situaciones que no soporto.”

Confucio[1]

 El 20 de diciembre del recién terminado año 2021, se celebró en Madrid, en el Ministerio de Sanidad, lo que vino en denominarse Jornada Nursing Now, con el lema “El futuro de la Enfermería en España”

El 14 de mayo de 2019 la entonces ministra de sanidad, Mª Luisa Carcedo, firmó en la sede del Consejo General de Enfermería, la constitución del grupo Nursing Now España, con la presencia del Promotor y copresidente de la Campaña Nursing Now, Lord Nigel Crisp y el director ejecutivo del Consejo Internacional de Enfermeras, Howard Catton. Dicha firma y la foto oficial de todos los firmantes, escenificaba pues el apoyo explícito a los planteamientos que de la citada campaña se derivaban, como la visibilidad y valoración que el mismo debía suponer para las enfermeras, así como la necesidad de que las enfermeras se incorporasen a los puestos de responsabilidad y toma de decisiones para participar de manera activa y real en las políticas de salud a todos los niveles. Objetivos, por otra parte, que destacó en su intervención online el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus ese mismo día. Toda una declaración de intenciones desde luego.

Tras dos nuevos ministros de sanidad, Salvador Illa y Carolina Darias, una pandemia y el 2021 como año internacional de las enfermeras y matronas declarado por la OMS, el ministerio que firmase en 2019 su apoyo a la campaña Nursing Now permitió escenificar el cierre y entierro de la campaña con una jornada de poco más de una hora de duración a la que, además, fue restringida la asistencia, 48 horas antes de su celebración con fin de semana por medio, de quienes habían sido invitadas/os, con la peregrina excusa de la situación de la pandemia, mientras simultáneamente se celebraban actos políticos masivos o se tenía libertad absoluta de acceso a centros comerciales, de cultura, ocio o restauración. Significativo.

No he querido escribir nada al respecto hasta ahora porque recordando a mi madre, he preferido contar hasta 100, antes de hacerlo, con el fin de tener el ánimo y espíritu más serenos y con ello una deseable, aunque difícil objetividad que trataré de mantener en mi reflexión.

Tuve la suerte o el privilegio, según se mire o se quiera adornar, de ser uno de los elegidos para asistir personalmente al Ministerio de Sanidad por razones que hasta la fecha desconozco y que supusieron que muchas/os representantes de organizaciones, instituciones o sociedades científicas enfermeras, quedaran excluidos/as de poder asistir, tras serles notificada oficialmente la invitación en reiteradas ocasiones. Una afluencia que iba a ser de 120 personas y que al parecer las/os responsables del ministerio, con su ministra al frente, consideraron excesiva y posiblemente peligrosa. No sé si por motivos de control de la pandemia, aunque hasta donde yo sé y conozco, las enfermeras no tenemos ningún gen o característica especiales que generen mayor peligro de contagio que cualquier otra persona, o bien porque un número “tan elevado” de enfermeras en el ministerio se consideró pudiese ser peligroso para sus moradores. En cualquier caso, finalmente la asistencia no superó los 60 asistentes entre las/os que había enfermeras y otras/os profesionales que se nos dispuso dejando libres dos asientos de distancia en el Salón Ernest Lluch del ministerio, mientras teatros, cines, restaurantes… no tenían restricciones de aforo. Utilizar la prevención de manera tan interesada como precipitada no deja de ser una manipulación tan difícilmente entendible como escasamente explicada.

La pandemia, como para tantas otras cosas, ha sido la excusa perfecta para que una campaña que era identificada, cuanto menos, como incómoda para muchos sectores políticos y profesionales pasase inadvertida, invisible y olvidada. Algo bueno debía tener la pandemia, debieron pensar algunas/os. De ahí que nada de lo que inicialmente se tenía previsto celebrar o cambiar, no tan solo no se llevase a cabo, sino, ni tan siquiera se plantease como posibilidad de hacerlo. Posiblemente se pensó que sería suficiente con los aplausos, que la sociedad brindó desde los balcones, no se sabe si como reconocimiento real o como forma de superar el aburrimiento del confinamiento, a los que se sumaron teatralmente las/os responsables políticos, aunque las enfermeras quedásemos incluidas en ese genérico y neutro término de sanitarios tan ampliamente utilizado y con el que se conoce también a las piezas de los baños, servicios o toilettes (bidé, lavabo, taza del wáter, bañera…). Amén, claro está, de la consideración de heroicidad con la que quisieron regalarnos los oídos, aunque, por supuesto, sin otorgarnos poderes. Este fue todo el despliegue de apoyo y consideración del Nursing Now en España por parte de las/os políticas/os, la palmadita en la espalda y poco, muy poco más, a excepción de nobles y meritorias acciones en un muy reducido número de comunidades autónomas. En la mayoría de territorios no se pasó, en el mejor de los casos, de la constitución de los grupos Nursing Now autonómicos que no hicieron más que sumarse a la inacción del propio ministerio en un acto de solidaridad que hubiese sido deseable no se produjese.

Pero como quiera que la representante en España de Nunsing Now, la Dra. Adelaida Zabalegui, en un alarde de perseverancia, paciencia y encono, posiblemente insistió al ministerio sobre la necesidad de hacer al menos un cierre de la campaña que maquillase su triste desarrollo, la ministra en un acto de máxima benevolencia y simpatía, que no de empatía, permitió que se concediera a las enfermeras una hora de su tiempo y espacio para enterrar ya de una vez esta incómoda campaña que da la impresión tuviese mayor peligro para su salud y la de su equipo que la propia pandemia. Una hora, no fuese que un tiempo de exposición mayor a las enfermeras les generase unos efectos tan indeseables como nocivos.

Así pues, se confeccionó un programa según el cual, para empezar, el director general de ordenación profesional, el Sr. Vicenç Martínez, se dirigió al auditorio presente y al virtual, sin nombrar ni una sola vez a las enfermeras como tales sino, en todo momento, como profesionales de enfermería en un acto que pareciera de prevención a la denominación que nos corresponde como enfermeras y que con tanto empeño como éxito evitó en su alocución inaugural. Un discurso vacío, de circunstancias y de estricto y aséptico protocolo en el que se limitó a no decir nada que pudiese suponer un resquicio de fundada esperanza de cambio, ni una ofensa directa a las enfermeras a las que se dirigía por obligación, aunque estuviese plagado de ellas de manera indirecta. Un discurso, en definitiva, propio de quien no ha demostrado en ningún momento, durante el ejercicio de su cargo, empatía alguna por las enfermeras, su situación y su desarrollo profesional que, teóricamente, es lo que le correspondería hacer desde el puesto que ocupa. A lo mejor es que nadie se lo ha explicado y sigue haciendo lo que siempre ha hecho, ignorar o minusvalorar a las enfermeras.

Las palabras de la Dra. Adelaida Zabalegui, correctas y de agradecimiento. Agradecimiento que se sitúa tan solo en el ámbito de la corrección y el respeto institucional pero que no obedece, no porque no se quiera trasladar sino porque no hay donde o hacia qué o quién hacerlo, a lo que merecen quienes presidían el velorio. Intervención que se centró básicamente en la presentación de las/os intervinientes internacionales y de la mesa posterior y poco más. Triste y lamentable balance de una campaña que tanto ilusionó y que final y nuevamente tanto defraudó. No era momento de alaracas, sino de un lacónico y correcto mensaje por su parte.

Las intervenciones de las/os representantes internacionales Elizabeth Iro. Directora de Enfermería de la OMS; Pamela Cipriano. Presidenta del Consejo Internacional de Enfermería, Barbara Stilwell. Directora Ejecutiva de la Campaña Nursing Now y Nigel Crisp. Co-Director General de la Campaña Nursing Now, destacando lo que suponía la campaña Nursing Now, como no podía ser de otra manera, dichas con emoción, ilusión y fe en las mismas, posiblemente desconocedoras/es de la realidad de la citada campaña en España que no pasó de ser una campaña de rebajas con mucha propaganda y resultados muy pobres.

A continuación, una mesa en la que participaron Conrado Domínguez director General del Servicio Canario de Salud; Ana Teresa Domínguez. Enfermera del Nursing Now Challenge de Extremadura; Florentino Pérez. Presidente del Consejo General de Enfermería; Rafael Bengoa ex -consejero de Sanidad del País Vasco (que intervino a través de un vídeo); Patricia Gómez consejera de Sanidad de las Islas Baleares; María Gálvez Sierra directora Plataforma de Organizaciones de Pacientes y Manuel Cascos presidente SATSE (Sindicato de Enfermería), que con más voluntad que acierto, salvo honrosas excepciones, trasladaron lo que debió suponer y no supuso y lo que finalmente se deseaba alcanzar y no se alcanzó. Deseos trasladados más como una súplica póstuma de la campaña que desde el convencimiento para que alguien, aunque estuviese presente la ministra, fuese capaz de recoger el guante y asumir el reto de hacerlos realidad. Como carta a los Reyes Magos, que estaban por venir en aquellos momentos no estuvo mal, pero como propuesta de realidad factible y creíble dejaba mucho que desear. No tan solo por quienes las pronunciaron con mayor o menor acierto, sino por quien las debía recoger para que obras fueran amores y no tan solo buenas razones.

Finalmente estaba la expectativa, la esperanza, el anhelo de que la ministra, como el cercano día del sorteo de la Lotería de Navidad, nos sorprendiese a todas/os con el premio gordo de trasladar de manera concreta, firme y sin reservas, su compromiso y el del gobierno al que pertenece y representaba en el acto, para y con las enfermeras a través de propuestas concretas que respondiesen a los postulados de la campaña que estaba enterrando con sus palabras y con su actitud distante y de alivio por la despedida que estaba escenificando. Gobierno, cuyo presidente, todo sea dicho de paso, podría haber asistido si es que alguien le hubiese informado de que se iba a producir el sepelio.

Así pues y más allá de las consabidas y ya aburridas referencias a la pandemia, la vacunación y los rastreos, sin nombrarnos tampoco como enfermeras, no mostró ni cantó la deseada bola del Gordo o de un Premio de consolación. Nada, todas las papeletas quedaron en simples y vacías expectativas de lograr alguna recompensa en un sorteo, el de Nursing Now, por el que habíamos apostado fuerte, pero que quedará como recuerdo de lo que pudo ser y no se quiso que fuese. Nos tuvimos que conformar con la pedrea de un anuncio, que no deja de ser contradictorio, como el de la futura puesta en marcha de una estrategia de cuidados en la que anunció estaríamos representadas las enfermeras. Ojo, no que fuésemos a liderar, dirigir o coordinar, las enfermeras, sino que estaríamos presentes, es decir, nos premió con la terminación del número que como suele suceder con la lotería quedará sin cobrarse o se cambiará por otra papeleta que tampoco obtendrá premio. Una estrategia, me temo, planteada más como una contraofensiva a la impulsada desde el Ministerio de Igualdad de la ministra Irene Montero, en la que no se cuenta con el Ministerio de Sanidad, que como oferta real y en la que crean. Es decir, una nueva y torpe maniobra de confrontación política para la que utilizan un tema de tanta relevancia y en la que tanto tenemos que aportar las enfermeras, como son los cuidados. Esa fue la intervención, que no consumió siquiera el tiempo que tenía asignado en programa, de la máxima responsable de la sanidad española ante las enfermeras. Esa fue su apuesta por las enfermeras. Ese fue su compromiso con las enfermeras. Esa fue su actitud de cambio. Ese fue su triste legado en la despedida de una campaña a la que puso fin con tanto desprecio como indolencia. Nada, absolutamente nada, de lo que se proponía en la campaña fue tan siquiera nombrado, simplemente lo obvió y con ello a las enfermeras. Como dijera Eurípides de Salamina, “las exequias suntuosas (aunque estas ni siquiera lo fueron) sirven para satisfacer la vanidad de los vivos.”

Triste y corta jornada, una hora escasa, que eso sí, fue fiel al título o lema que se le impuso de “El futuro de la Enfermería en España”, no por lo que el mismo nos depara de ilusión o esperanza sino por las certezas de decepción, deriva, incertidumbre, alarma y tristeza que quedaron patentes en el mortuorio acto de despedida que nos brindó el ministerio y su ministra.

Tras tan decepcionante acto llegaba el momento de las fotos. Me sorprende como tras lo escuchado y visto hubiera empujones por hacerse una foto con la ministra. Imagino, o quiero imaginar, que fue tan solo por guardar un recuerdo del sepelio como quien guarda los recordatorios de fallecimiento de los finados. Pero sinceramente pienso que ni tan solo por eso valió la pena inmortalizar un acto de afrenta que no de gratitud y reconocimiento como hubiese sido deseable que fuese. Ni tan siquiera nos quedará el duelo por la pérdida. El muerto, Nursing Now, al hoyo, y con ella las enfermeras en su conjunto, y el vivo al bollo, en el que no hay ni quieren hacer espacio para las enfermeras.

Quedaba tan solo la vana esperanza de una difusión del acto en medios de comunicación, por parte del gabinete de protocolo o prensa del ministerio, que trasladase a la opinión pública la escenificación que habían preparado en el improvisado tanatorio en el que se convirtió el ministerio. No fueron, la campaña Nursing Now y con ella las enfermeras, merecedoras de unos minutos en los medios que tanto temen y a los que tanto miman. Posiblemente tuviesen miedo a una corriente de simpatía social hacia las enfermeras que estropease el funeral que habían escenificado y en el que ni tan siquiera hubo cortejo fúnebre para su entierro o incineración que no sabemos que se eligió, aunque sospecho que preferirían lo segundo ante una hipotética e indeseable resurrección de la campaña. Falta por saber que destino tendrían las cenizas. Casi mejor no saberlo, aunque tan solo sea por salubridad.

Así pues entre saludos, abrazos, besos, deseos de paz, felicidad y sobre todo mucha salud, de los pocos asistentes, que es lo que se hace cuando la suerte no nos acompaña, se diluyó la concurrencia, quedando una triste impresión de despedida que no de pérdida, porque no se puede perder aquello que no se tuvo y en España, Nursing Now, fue tan solo el sueño de una noche de verano que causó mucho ruido y pocas nueces a pesar de la importancia de llamarse Nursing Now (Ernesto), porque finalmente la fierecilla (enfermería) fue domada sin que se produjese tempestad ni trabajos de amor ganados, sino tan solo intenciones, ni tan siquiera bien intencionadas, remedando obras de William Shakespeare y Oscar Wilde, que al menos podemos referir como consuelo al olvido al que nos someten.

Poco más que añadir. Cada cual que lleve el duelo como mejor pueda o quiera, pero la realidad de la despedida es la que fue y con ella la importancia que se dio a la campaña Nursing Now España, con el postrero falso y triste adiós por parte de quien nunca creyó en ella, si bien, como sucede en casi todos los entierros, siempre se habla bien del muerto, aunque en vida se le haya ignorado o incluso vilipendiado. Nursing When?[2]

Pero no quisiera despedirme sin trasladar un desafío a la muerte y con ella al entierro forzado realizado a Nursing Now España. Para ello creo que nada mejor que el soneto sagrado de John Donne (1572-1631)[3]

 

“Muerte, no te enorgullezcas, aunque te llame alguno

poderosa y temible, pues no eres tales cosas;

porque aquellos que tu piensas que has derrotado,

no mueren, pobre muerte, ni a mí puedes matarme.

Del sueño y el reposo, de tu imagen solamente,

muchos placeres surgen de ti, mucho más debe fluir,

y pronto nuestros mejores hombres contigo acuden,

reposo de los huesos y liberación del alma.

Eres esclava del Destino, la Oportunidad, reyes, y hombres desesperados, con la guerra, el veneno y la enfermedad habitas; y amapola o encanto pueden hacernos dormir igualmente, y mejor que tus golpes, ¿por qué te jactas entonces?

Un corto sueño pasado, nosotros despertamos eternamente, y la muerte no será más; muerte, tú morirás”.

Descanse en paz, o no…

[1] Pensador chino cuya doctrina recibió el nombre de confucianismo también llamado confucionismo.

[2] Enfermería cuándo?

[3] Poeta metafísico inglés de las épocas de la reina Isabel I (1559-1603), el rey Jacobo I (1603-1625) y su hijo Carlos I (1625-1642).