Todos somos IMPORTANTES

Este jueves el Auditorio ADA se llenará de aplausos, de abrazos sinceros y de historias que merecen ser contadas. El Diario INFORMACIÓN celebra su Gala IMPORTANTES, un acto ya consolidado en la vida social de la provincia que reconoce las aportaciones científicas, académicas, empresariales, culturales, sociales y políticas de personas e instituciones alicantinas. No es solo una ceremonia. Es un espejo en el que Alicante se mira y se reconoce en lo mejor de sí misma.

En tiempos de ruido permanente, de titulares crispados y de debates que parecen diseñados para enfrentar más que para construir, detenerse a celebrar el esfuerzo, la excelencia y el compromiso es casi un acto de resistencia cívica. Vivimos una etapa donde la confrontación, la mentira, el descrédito, la manipulación o la corrupción ocupan demasiado espacio en la conversación pública. Las buenas noticias parecen tener menos recorrido que las polémicas. El mérito compite en desigualdad frente al escándalo.

Por eso la Gala IMPORTANTES adquiere un valor añadido. Porque pone el foco donde muchas veces no se pone: en quienes mejoran la vida colectiva. En quienes investigan, educan, emprenden, crean cultura, generan empleo, sostienen proyectos sociales, cuidan, innovan o gestionan con responsabilidad. En quienes, desde distintos ámbitos, contribuyen a que esta provincia sea un lugar más habitable, más justo, más dinámico.

Y no es menor que sea el Diario INFORMACIÓN quien impulse este reconocimiento. El principal nexo informativo de la prensa provincial y autonómica no solo informa; también construye relato colectivo. Y cuando decide destacar el talento, el esfuerzo y la contribución social, está enviando el mensaje claro de que lo que importa no es el ruido, sino el impacto positivo en la comunidad.

Sin embargo, en medio de esta alegría compartida, conviene no olvidar algo fundamental. Siempre hay un pero que no resta, sino que completa.

Porque junto a quienes suben al escenario a recoger un galardón, existen otras personas igualmente IMPORTANTES que raramente ocupan el centro de los focos. Personas que no reciben premios, pero sostienen silenciosamente la vida cotidiana de nuestra sociedad. Personas que muchas veces solo aparecen en los medios cuando son víctimas de de violencia, de exclusión, de precariedad, de injusticia.

Son IMPORTANTES las mujeres asesinadas o maltratadas por violencia de género, cuyo nombre no debería pronunciarse solo desde la tragedia. Son IMPORTANTES quienes no pueden acceder a una vivienda digna mientras el mercado se convierte en una barrera infranqueable. Son IMPORTANTES quienes llegan buscando refugio o mejores oportunidades de vida y se enfrentan al recelo, a la burocracia, al rechazo o al odio. Son IMPORTANTES los niños y niñas que sufren acoso escolar y los trabajadores que padecen hostigamiento laboral. Son IMPORTANTES quienes viven en situación de vulnerabilidad hasta el punto de convertirse en vulnerados por el propio sistema.

También lo son quienes no logran acceder a una sanidad pública en condiciones de equidad, quienes encadenan contratos precarios sin horizonte de estabilidad, quienes aportan talento y compromiso sin recibir el reconocimiento que merecen. Y lo son, igualmente, quienes defienden el valor de lo común frente a quienes reclaman privilegios exclusivos y excluyentes como si el bien colectivo fuese una amenaza.

Todas estas personas, mujeres y hombres anónimos, forman parte del tejido que sostiene nuestra convivencia. No aparecen en las galas, pero están en los barrios, en las aulas, en los centros de trabajo, en las asociaciones, en los cuidados diarios, en la resiliencia silenciosa. Sin ellas, sin ellos, la comunidad se resquebraja.

Reconocerlas como IMPORTANTES no es un gesto retórico. Es un acto de justicia simbólica. Es dignificar su existencia y afirmar que su vida, su esfuerzo y su sufrimiento también importan. Es comprender que la grandeza de una sociedad no se mide solo por sus éxitos visibles, sino por la manera en que cuida a quienes atraviesan momentos de fragilidad.

La Gala IMPORTANTES celebra trayectorias ejemplares. Y está bien que así sea. Necesitamos referentes. Necesitamos ejemplos que inspiren, que demuestren que el talento y el compromiso tienen sentido. Pero necesitamos, al mismo tiempo, ampliar nuestra mirada. Entender que la categoría de “importante” no puede limitarse a quienes destacan por logros extraordinarios, sino que debe incluir a quienes sostienen lo ordinario con una dignidad extraordinaria.

Quizá el verdadero reto como comunidad sea construir una cultura donde cada persona se sienta reconocida en su valor intrínseco. Donde nadie tenga que convertirse en noticia trágica para ser visible. Donde el reconocimiento no sea excepcional, sino cotidiano.

Celebremos, por tanto, con alegría sincera a quienes este jueves recibirán su merecido aplauso. Pero hagámoslo también con conciencia. Recordando que una sociedad madura no solo premia el mérito, sino que protege la dignidad. Que no solo distingue la excelencia, sino que cuida la vulnerabilidad.

Porque, en realidad, una comunidad fuerte no es la que tiene más IMPORTANTES sobre el escenario, sino la que es capaz de reconocer como IMPORTANTES a todas las personas que la hacen posible.

Y de eso, en el fondo, depende el tipo de sociedad que queremos ser.

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