LO QUE FUE, LO QUE PUDO SER Y NO FUE.

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Estando el año 2015 a punto de finalizar se presta a realizar una reflexión sobre lo que pasó, pudo pasar y no pasó en el mismo. O lo que es lo mismo lo que fue, lo que pudo ser y no fue.

No se trata de hacer ejercicios nostálgicos, sino de repasar aquellos hechos, acontecimientos y sucesos, que de todo ha habido,  que han marcado el desarrollo de nuestra Sociedad Científica. Que es tanto como decir, con el debido respeto hacia otras organizaciones, el desarrollo de la Enfermería Comunitaria en nuestro país. Tampoco es cuestión de describirlos de manera cronológica, pormenorizada  y sistematizada, como si de un diario se tratase.

Más bien consiste en un acto reflexivo, sereno y vivencial con el propósito de compartirlo para su análisis con el único, pero importante, objetivo de saber en qué punto nos encontramos y cómo debemos seguir avanzando.

Casi como cada año, desde que empezaron a formarse las especialistas, partíamos con la esperanza y el deseo de que finalmente se lograse su integración efectiva en el sistema sanitario y que se desarrollase la prueba excepcional. Pero este anhelo fue perdiendo fuerza a medida que avanzaba el año. Y ello a pesar de la motivación, esfuerzo y trabajo desarrollado desde la AEC en todas las administraciones públicas, nacionales y autonómicas, justificando y planteando propuestas realistas y reales. El nuevo año nos traerá, entre otras cosas, un nuevo Gobierno que esperemos sea más sensible a una necesidad profesional y social a la que, hasta ahora, han dado la espalda de manera sistemática todas las administraciones responsables desde las que se ha demostrado una clara y manifiesta falta de voluntad política al respecto.

Pero no todo es especialidad. En la AEC siempre hemos tenido muy claro que la Enfermería Comunitaria va más allá de la especialidad. Es un compromiso profesional global que trasciende más allá del desarrollo especializado y que permite estar en disposición y en posición de ofrecer cuidados de calidad desde los más básicos a los más especializados en cualquier entorno o contexto comunitario con perspectiva transdisciplinar pero con identidad propia enfermera. Y esta visión se convierte en misión para la AEC a través de sus acciones, propuestas, proyectos y estrategias. Que se concretan, entre otras, en la generación de un amplio y variado abanico de grupos de trabajo que abarcan ámbitos tan diversos como las vacunas, el género, la salud mental, las urgencias, la cooperación, la comunicación, la cronicidad, el tabaquismo, los cuidados paliativos, las tecnologías de la información, los entornos saludables enfermeros, el paciente activo… lo que configura un mapa de acciones tan diversas como necesarias para dar respuesta a las demandas de salud de la comunidad y para que esta, además, sea capaz de identificar el valor del bien intrínseco enfermero, como aquel que tan solo las enfermeras pueden prestar con garantías y calidad. Y de tal manera que den respuesta también a las expectativas de las enfermeras que son capaces de descubrir que la enfermería comunitaria va más allá de la Atención Primaria y de los centros de salud.

Y todo esto se vertebra con un equipo de profesionales en los que se conjuga la experiencia de los más veteranos con la energía de los más jóvenes compartiendo ambos la ilusión y la motivación por avanzar y lograr que las enfermeras comunitarias sean referentes para las personas y las familias. Jóvenes que últimamente se incorporan en mucho mayor número al identificar que la AEC ofrece un espacio de oportunidades de conocimiento, de experiencias, de relaciones y de aprendizaje participativo y activo.

No hay que olvidar tampoco el compromiso de la AEC con la comunidad y quienes la integran, las personas y las familias. Abriendo la participación activa ciudadana como sucedió, por ejemplo, en las últimas jornadas celebradas en Cáceres donde las cuidadoras familiares tuvieron un espacio de interacción, diálogo, análisis y debate en igualdad de condiciones con las enfermeras. De igual manera la AEC se esfuerza en lograr la necesaria intersectorialidad a través de la vertebración con diferentes y diversos recursos comunitarios (asociaciones, organizaciones, instituciones…) mediante la firma de convenios de colaboración conjunta.

Como Sociedad Científica la AEC también ha trabajado intensamente en el fortalecimiento y desarrollo de líneas y grupos de investigación que aporten evidencias al trabajo de las enfermeras comunitarias y que permitan mejorar la calidad de los cuidados que las mismas prestan a la población. La firma de convenios con las principales sociedades científicas enfermeras y la incorporación como miembro activo de la principal Sociedad Científica de Salud Pública de España, SESPAS, contribuyen al trabajo compartido en el que confluyen no tan solo diferentes ámbitos de actuación sino diversas miradas disciplinares, en todos los cuales la mirada, la palabra y la posición enfermera comunitaria quedan patentes con sus aportaciones, planteamientos y propuestas.

Las relaciones institucionales se configuran como un elemento fundamental en el conocimiento mutuo que favorezca la incorporación de las enfermeras comunitarias en los más diversos ámbitos de gestión y administración en los que participamos a través de comisiones de trabajo, asesoramientos, posicionamientos… generando visibilidad y respeto a la enfermería comunitaria y a su aportación científico-profesional.

Y todo ello se articula de manera muy accesible, rápida y dinámica a través de nuestra web y del resto de tecnologías de la información, constituyéndonos en un claro referente nacional e internacional a través de las redes, de internet y de nuestra Revista Iberoamericana de Enfermería Comunitaria (RIdEC) que sigue manteniendo su edición a pesar de todos los problemas que la misma comporta en un mundo tan competitivo y desigual.

La reflexión no ahonda en otros muchos aspectos que harían de esta vivencia una exposición tan extensa como aburrida, pero permite llamar la atención para que muchas otras enfermeras se acerquen a la AEC y entren a formar parte de esta magnífica realidad con más de 20 años de recorrido. Para ello ofrecemos un escaparate magnífico de dicha realidad en el X Congreso Nacional y IV Internacional de la AEC que se celebrará en Burgos los días 5, 6 y 7 de octubre del próximo año.

Ilusión, compromiso y ambición, no exentos de realidad, rigor y profesionalidad son los principales argumentos de la AEC para seguir apostando por el desarrollo, crecimiento y visibilización de la Enfermería Comunitaria.

Finalmente, creo sinceramente que es mucho más lo que fue que lo que pudo ser y no fue. Pero aún nos queda mucho camino por recorrer y nos gustaría hacerlo cada vez más acompañados.

Aprovecho para desearos a todas/os un Próspero Año Nuevo en el que podáis hacer realidad todos vuestros deseos y en el que pidáis a los Reyes Magos que os hagan socias/os de la AEC.

Editorial en la Revista Iberoamericana de Enfermería Comunitaria (RIdEC) de Diciembre de 2015

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