CUIDADOS DENOMINACIÓN DE ORIGEN ENFERMERÍA

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“El artista es el origen de la obra. La obra es el origen del artista. Ninguno es sin el otro”

Arte y poesía” (1950), Martin Heidegger[1]

 

El Escolladero, Faustino I, Prado Enea, Valencisco, Costumbres…tienen en común que son vinos, pero, sobre todo, hay que destacar que su denominación de origen es Rioja y eso les prestigia y distingue más allá de la marca con la que se presentan y venden.

Otra cosa será la cata que permita distinguir elementos de calidad diferenciadores de los citados caldos por parte de los consumidores. Pero cuando se quiere consumir se solicita un Rioja, un Rueda… y luego ya se elige.

Ginecólogo, urólogo, anestesista, intensivista, cirujano, pediatra, otorrino, traumatólogo… tienen en común que son profesionales sanitarios, pero, sobre todo, su denominación de origen es que son médicos y eso les prestigia y distingue del resto de profesionales sanitarios. No tratan de ocultar su identidad, tan solo le ponen marca, la de las enfermedades, dolencias, aparatos, órganos o sistemas a los que dedican su atención médica. Tan solo existe una excepción en la que la denominación de origen antecede a su marca, la de los médicos de familia, lo que sin duda es muy significativo. Porque incluso los médicos de salud pública tienen marca propia como salubristas o epidemiólogos. Y es que, claro, denominarse primarios o familiares, no parece ser lo más acertado ante tanto “…ólogo” y decidieron voluntariamente, ocultar su condición de comunitarios y quedarse tan solo con lo de médicos de familia. De tal manera que al no tener enfermedad, dolencia, órgano, aparato o sistema específico que les pudiese dar marca optaron por el genérico para su denominación.

En el caso de las enfermeras, salvo las matronas que ocultan su denominación de origen hasta el punto que muchas de ellas quieren constituirse como denominación de origen nueva y propia, el resto de enfermeras mantienen dicha denominación de origen para identificarse, añadiendo la “marca” que les diferencia entre ellas sin sustituir la citada denominación. Así hablamos de enfermeras comunitarias, enfermeras pediátricas, enfermeras de salud mental, enfermeras del trabajo, enfermeras gestoras, o enfermeras sin “marca” definida pero con idéntica identidad propia.

Ante esta tesitura cabe preguntarse si el identificarse como enfermeras obedece tan solo a una cuestión relacionada con la no especialización, que en ningún caso supone demérito, que les caracteriza dado el débil desarrollo de las especialidades en nuestro país o, si realmente es una forma de reforzar la identidad disciplinar enfermera y no tanto la competencia específica sobre algún campo de actividad o acción concretas.

Sin embargo, y a pesar de ello, sigue siendo habitual que una enfermera que presta cuidados en cualquier ámbito y no habiéndose identificado como tal, sea confundida por aquello que realiza con un psicólogo, psiquiatra, epidemiólogo, economista… ya que la población en general sigue relacionando a las enfermeras con las técnicas y las tareas delegadas y no tanto, lamentablemente, con las competencias autónomas alejadas de las mismas y que se siguen asimilando a otras disciplinas. Esta, entre otras muchas, es la razón por la que resulta imprescindible identificarse además de con el nombre de pila, algo que olvidamos también con demasiada frecuencia, con nuestra denominación de origen.

Como sucede con los vinos, tal como ya he comentado, debemos conseguir que la población solicite una enfermera para ser atendida. Posteriormente podrá elegir en función de cualidades, actitudes y aptitudes, pero lo que no se debe cuestionar es sobre quien debe dar la atención, es decir, una enfermera. Todo el mundo sabe y solicita ser intervenido por un cirujano si se tiene que operar del estómago, ser revisado por un oncólogo si tiene cáncer… ¿Por qué entonces no se exige a una enfermera para ser vacunado, capacitado sobre su diabetes, asumir los autocuidados de higiene o alimentación…? ¿Por qué da lo mismo quién lo haga, con tal que se haga? ¿Por qué renunciamos las enfermeras a hacer lo que nos identifica y es de nuestra competencia? ¿Por qué no somos capaces de ser identificadas por aquello que nos es propio, los cuidados, y tan solo lo somos por lo que es delegado o forma parte de la técnica? Son interrogantes que cuanto menos nos tendrían que hacer pensar en qué estamos haciendo mal. Sí, haciendo mal, porque no es de recibo persistir en el victimismo y en el pensamiento de que siempre son otros quienes tienen la culpa de lo que nos pasa y la responsabilidad de arreglárnoslo. Como si no fuese con nosotras, como si el mundo estuviese en contra nuestra y no nos dejase ser y estar. ¿Realmente tenemos argumentos para seguir creyendo que nuestra invisibilidad, la confusión que generamos, las dudas que plantea nuestra aportación específica, se deben tan solo a factores externos, a ataques enemigos, a una persecución permanente? ¿De verdad consideramos que no tenemos responsabilidad alguna para que sigamos siendo invisibles, estando ocultas, siendo ignoradas, siendo irrelevantes?

Sinceramente creo que tenemos que ser autocríticas sin caer, como solemos hacer en ocasiones, en efectos pendulares que nos llevan del victimismo ya comentado al extremo contrario de la flagelación. Se trata de analizar cuál es la situación, el contexto, sin perder de vista cuál es nuestra actuación y actitud, sin perder de vista cuáles son nuestras aptitudes, es decir, nuestras competencias y el grado de responsabilidad que adoptamos y asumimos.

Tal como expresara Rosa Mª Alberdi[2], trabajo excelente es aquel que cumple dos condiciones: soluciona problemas de las personas a las que atendemos y hace evidente la contribución profesional al bienestar individual y social. Y es en base a dicho trabajo excelente y a cómo lo interiorizamos, valoramos y aceptamos, lo que determinará que estemos trabajando, bien en base a paradigmas ajenos a enfermería desde los que daremos respuestas que estarán al margen de nuestra responsabilidad y competencia, lo que nos identificará como profesionales subsidiarios de otras disciplinas en el mejor de los casos o como intrusos que tratamos de asumir competencias que no nos corresponden, al menos de manera autónoma. Bien que lo estemos haciendo desde planteamientos absolutamente teóricos con difícil o nulo traslado al ámbito de la práctica enfermera, lo que impide que podamos ser identificadas como profesionales capaces de hacer aportaciones propias, maduras y reconocibles por parte de toda la población a la que atendemos. O bien que lo hagamos sin tener en cuenta que la responsabilidad no se delega, lo que puede suponer que nuestra contribución sea reclamada y asumida por otros, con nuestra inacción y conformismo, haciéndolo además sin las competencias necesarias y exigibles, lo que determinará una clara confusión sobre nuestra denominación de origen que, además, no tan solo no aportará nada al prestigio y desarrollo de la citada denominación, sino que supondrá un claro retroceso en cuanto a su valoración en los ámbitos disciplinar, profesional y científico. En todos los casos nos alejamos del trabajo excelente y con ello de la posibilidad de ofrecer nuestra denominación de origen, al comportarnos como falsas y malas imitaciones o planteando excelencias incapaces de poder ser aplicadas y, por consiguiente, de ser contrastadas y evaluadas por sus prestaciones específicas. Por ello, desde dichos posicionamientos seremos incapaces de resolver o ayudar a resolver los problemas de salud de las personas, las familias y la comunidad, ni aportaremos nada, o muy poco, al desarrollo de la enfermería.

Si por el contrario somos capaces, desde nuestra denominación de origen propia, de identificarnos de manera inequívoca en la solución o ayuda que permita afrontar los problemas de salud que afectan a las personas, las familias o la comunidad y además contribuimos de manera clara y decidida a mejorar nuestra profesión, estaremos ofreciendo un trabajo excelente que no tan solo será valorado por lo que de aportación a la salud hacemos, si no que será claramente identificado como denominación de origen enfermería con independencia de que lo hagamos desde la enfermería comunitaria, de salud mental, de pediatría, de geriatría o desde la prestación de cuidados generales, porque lo verdaderamente importante será esa denominación de origen propia.

Otra cuestión será el envase en que presentemos nuestro producto enfermero y que tendrá que ver con el grado de simpatía, la presencia, la oratoria… que empleemos, que pueden contribuir a que la imagen ofrecida sea más o menos apreciada, más o menos atractiva, pero que no influirá en la calidad del producto con denominación de origen que es lo que le otorga el verdadero valor.

Por otra parte, es importante que identifiquemos y exijamos que los órganos reguladores de dicha denominación de origen establezcan los criterios de idoneidad y calidad, que permitan relacionar dicha denominación de origen enfermería, con quienes deben prestarlas de manera inequívoca, las enfermeras. Las omisiones imperdonables, las evitables duplicidades o las contradicciones inexplicables, deben evitarse para que la denominación de origen, enfermería, pueda ser identificada por las personas, las familias y la comunidad, como deseable y exigible y valorada por quienes la asumen, las enfermeras, como indispensable, propia e insustituible.

Como sucede con el vino, la denominación de origen determina, en gran medida, por si sola, la calidad del mismo. Pero para ello todos cuantos intervienen en el proceso deben asumir que dicha denominación no es gratuita ni permanente, si no que precisa de un compromiso continuado en el mantenimiento de su calidad y prestigio sin la que acabará convirtiéndose en una denominación devaluada que le situará en la intrascendencia.

Pero, además, como pasa con los vinos la denominación de origen por sí sola no es suficiente. Requiere de enólogos, vendimiadores, productores, embotelladores, diseñadores… que trabajen de manera coordinada y consensuada para, no tan solo mantener, si no mejorar de manera continua su calidad y prestaciones.

Por bueno que sea el enólogo, si los vinicultores, no cuentan con unas buenas cepas y las cuidan sin descuidar su atención para lograr el mejor fruto con el que posteriormente obtener un vino de calidad que además se ajuste a los criterios de denominación de origen, este será rechazado o desmerecido al identificarlo como vino peleón.

De igual manera las líderes y referentes enfermeras poco podrán hacer si no cuentan con enfermeras comprometidas con mantener todas las cualidades del producto enfermero a través de unos cuidados de calidad de los que deben responsabilizarse para que puedan ser identificados y valorados como denominación de origen enfermería. Lo contrario sitúa a los cuidados enfermeros en la indiferencia de un producto sin cualidades específicas ni aportación singular alguna, fuera de la disciplina que es lo que caracteriza la denominación de origen enfermería.

Pero falta saber si en este esfuerzo quieren participar las enfermeras para conseguir mantener y prestigiar esta denominación de origen enfermería, si están en disposición de hacerlo, si asumen el reto para lograrlo y la responsabilidad de afrontar tal decisión. No hacerlo determinará que los cuidados profesionales pasen a tener otra denominación de origen que ya se está planteando por parte de otros profesionales.

El vino siempre será vino, como los cuidados siempre serán cuidados. Lo que marca la diferencia es quién, cómo, dónde, de qué manera se produce el vino y se prestan los cuidados, para que puedan tener, tanto el vino como los cuidados, la denominación de origen que los prestigie. A no ser que se conformen, el vino con ser envasado en tetra brik y los cuidados en ser prestados al margen de la enfermería.

Tan solo aquello que sale del corazón, lleva el matiz y el calor de su lugar de origen[3].

[1] Pensador y filósofo alemán considerado el más importante del siglo XX

[2] Alberdi Castell, RM Estrategias de poder y liderazgo para desarrollar el compromiso social de las enfermeras. Rev ROL Enf. 1998; 239-240: 27-31.

[3] Escritor que se convirtió en uno de los poetas estadounidenses más reconocidos del siglo XIX

Cuidados, palabra del año 2020

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(2020-1-23) La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado al 2020 Año Internacional de la Enfermera y la Matrona. Ha sido en la 72ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Ginebra y se ha acordado por unanimidad.

Es de justicia destacar la iniciativa del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien personalmente defendió esta proclamación, poniendo en valor el trabajo que realizan las enfermeras en todos sus campos profesionales. Una labor, resaltó, imprescindible para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como la cobertura sanitaria universal.

Por otro lado, cerrábamos el año 2019 con la noticia de que Fundéu BBVA, la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia Efe y BBVA, designaba “emoji” como palabra del año. Esta Fundación ha considerado pertinente destacar en 2019 el innegable impacto de estos pequeños símbolos (emoticonos) en nuestra vida cotidiana, cada vez más relacionados con el resto de los elementos que conforman nuestra comunicación diaria. En anteriores ediciones, se había designado palabra del año, “escrache” en 2013, “selfi” en 2014, “refugiado” en 2015, “populismo” en 2016, “aporofobia” en  2017 y “microplástico” en 2018.

Al hilo de ambas proclamas, atendiendo al valor de las palabras y las acciones, viene al caso recapacitar sobre cómo los hechos engendran o popularizan palabras que hacen más amplios, ricos y efectivos los mecanismos de la comunicación humana.

Por ello, al considerar la designación del Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, ponderando la difusión de las acciones y eventos que han de tener lugar en todos los países del entorno CIE para su celebración, no es aventurado pensar que en 2020 la palabra “cuidados” ha de ser una de las más pronunciadas en los numerosos idiomas del mundo. No hay lugar a duda, al constituir dicho vocablo la función capital específica de la acción profesional de las enfermeras y las matronas.

Efectivamente, en nuestro país, la profesión enfermera, entendida como el colectivo constituido por enfermeras generalistas y especializadas, entre sus cometidos tiene como misión cuidar al ser humano desde su nacimiento hasta su fallecimiento. Son los “cuidados”, tanto de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad, como asistenciales y curativos, el epicentro de su acción profesional y toda su actividad sanitaria los incluye. Razón por la cual esta palabra, “cuidados”, habrá de ser pronunciada y escuchada infinidad de veces este año que comienza, en infinidad de lenguas y dialectos. A buen seguro que ha de ser así.  

Interés, esmero, vigilancia, curiosidad, observación, inclinación, escucha, aplicación, reflexión, meditación, análisis; estos son los sinónimos de la voz “cuidado”, en español. Y la RAE, en su Diccionario, la define en su primera acepción como “Solicitud y atención para hacer bien algo”; especificando en la segunda: “Acción de cuidar (asistir, guardar, conservar) El cuidado de los enfermos,…”. Según esto, en el significado de “cuidados” todo es bueno, positivo, humanitario… ¡Hermosa palabra!

¿Podrá alcanzar el honor de ser la palabra del año 2020? Razones y enjundia hay en abundancia y, de cumplirse las previsiones expresadas, ciertamente no es descabellado imaginar que así suceda.

Entre las características de los emoticonos que destaca la Fundación está el poder de ser entendidos por personas con diferentes culturas y lenguas. El alcance de los cuidados brindados por las enfermeras y enfermeros no solo se sitúa en la misma dimensión de inteligibilidad, sino que la trascendencia, impacto  y consecuencias de su correcta aplicabilidad, dotan a la palabra “cuidados” de un contenido que debiera situarla en una categoría, reconocimiento y prestigio social que permitiese su elección.

Desde la Academia de Enfermería de la Comunitat Valenciana hacemos votos y apoyamos fervientemente su elección para el acreditado título de Palabra del Año 2020 en atención a la exposición de motivos aquí referida.

 

José Antonio Ávila Olivares

Presidente de la Academia de

Enfermería de la Comunitat Valenciana

SOY ENFERMERA Y QUIERO CELEBRAR EL DÍA DE LAS ENFERMERAS

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Los caprichos del destino, o no, han hecho que el día Internacional de las Enfermeras coincidiera con la OPE masiva de plazas que se cebra en toda España.

Sin duda la OPE, es una oportunidad para lograr la estabilidad deseada por muchas enfermeras que están engrosando actualmente las listas del empleo precario con contratos de días o incluso de horas y con la permanente incertidumbre de no saber cuándo, cuánto ni dónde se trabajará.

Hoy las televisiones, radios, periódicos, redes sociales… se hacían eco de la OPE y se precipitaban a entrevistar a las/os opositoras/es. Hoy enfermería era protagonista.

Pero lo que son las cosas, la OPE, eclipsó la celebración del día de las enfermeras. Muy pocos medios, realmente no sé si alguno, hicieron mención alguna a la celebración del día Internacional de las enfermeras.

Pero aún resulta mucho más llamativo el persistente e incomprensible, al menos para mí, cambio en la denominación de nuestro día, el de las e ENFERMERAS. Porque el Día que se celebra es el de las ENFERMERAS, que no el de la enfermería.

Una vez más, propios y extraños, se empeñan en ocultar nuestra denominación como profesionales tras nuestra disciplina o profesión.

Que lo hagan los extraños es triste, pero puede tener la excusa de hacer aquello que oyen de las propias e ENFERMERAS o de sus representantes, sean colegios, sindicatos, sociedades científicas… Pero que lo hagan las enfermeras resulta no tan solo triste sino muy preocupante.

No sé, de verdad, dónde radica el problema para que se trate de ocultar nuestra identidad. Pero claro, si los propios colegios profesionales, salvo honrosas excepciones, se autodenominan de Enfermería cuando realmente son los colegios de las enfermeras y no de la Enfermería. O el sindicato de enfermería que aún conserva sus siglas ancestrales de ATS, se sigue denominando de Enfermería, cuando lo es de las ENFERMERAS, porque a la Enfermería un sindicato no la puede representar. Y así podríamos continuar con un larguísimo listado. Dirección de Enfermería en lugar de Dirección Enfermera, Consulta de Enfermería en lugar de Consulta Enfermera, cuando no expresiones como Enfermería hace, Enfermería plantea… como si tuviese vida propia la Enfermería y no fuese lo que sus profesionales quieren que sea, es decir, las ENFERMERAS, que son las que hacen o dejan de hacer.

Ningún otro colectivo hace lo que hacemos las ENFERMERAS. No existen colegios de Veterinaria, ni de Farmacia, ni de Trabajo Social… la ingeniería no hace, sino que son las/os ingenieras/os quienes los hacen…

Y todo esto contribuye a esa invisibilidad de la que, después, tanto nos quejamos.

Yo, hoy he celebrado el día de las ENFERMERAS, porque es lo que soy. Es cierto que lo soy gracias a que existe la Enfermería. Pero no es menos cierto que la Enfermería será aquello que las ENFERMERAS queramos que sea con nuestras actitudes y aptitudes.

A TODAS LAS ENFERMERAS COMUNITARIAS POR SU COMPROMISO E IMPLICACIÓN EN y CON LA COMUNIDAD.

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ENFERMERÍA COMUNITARIA

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La propia evolución de la enfermería comunitaria y su variabilidad en cuanto a los contextos en los que desarrolla su actividad hacen complicado el desarrollo de una definición. Sin embargo y teniendo en cuenta las especificidades que en cada caso y contexto puedan darse podemos definir que la enfermería comunitaria es (1):

La práctica científico profesional de la enfermería, integrada en la Salud Pública y dirigida fundamentalmente a la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad desde una perspectiva integral, integrada e integradora hacia las personas, las familias y la comunidad identificando y coordinando los recursos comunitarios y favoreciendo la intersectorialidad y la continuidad de cuidados. La atención de las enfermeras comunitarias valora, en todo momento, el contexto en el que se llevan a cabo sus intervenciones, respetando la multiculturalidad y participando de forma activa y consensuada en la toma de decisiones de las personas y sus familias para alcanzar su máxima autonomía y lograr mantener sanos a los sanos a través de la educación para la salud en cualquier ámbito comunitario. Planifican, desarrollan y evalúan sus actividades de manera autónoma y transdisciplinar.

(1) José Ramón Martínez Riera y Jorge López-Gómez, En: Tercera edición del Manual de Epidemiología y Salud Pública de la Editorial Panamericana para grados de ciencias de la salud; capítulo 69: Enfermería comunitaria. 2018

ADAPTACIÓN JURAMENTO HIPOCRÁTICO

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Esta adaptación del Juramento Hipocrático para las enfermeras recién graduadas es de mi autoría y obtuvo el Primer Premio en el Concurso que a tal efecto convocó el Colegio de Enfermería de Alicante.

Por cuantos han hecho de la Enfermería una ciencia , poniéndolos de jueces, en el momento de ser admitido como miembro de la profesión enfermera , juro que:

Estaré agradecido y guardaré el debido respeto a aquellos quienes  me ayudaron a aprender, querer y respetar el arte de cuidar.

No  olvidaré el compartir, ayudar y velar por la enseñanza y el desarrollo de la disciplina enfermera con quienes quieran incorporarse a ella. 

Fortaleceré continuamente mis conocimientos para ofrecer nuevos y mejores cuidados enfermeros.

Estimularé este compromiso en beneficio de la salud de los individuos, las familias y la comunidad de cualquier condición, raza o religión ayudándoles en sus necesidades, procurando su mayor autonomía y siguiendo los principios éticos y deontológico.

Respetaré  ayudaré y defenderé a mis colegas siempre que sea en beneficio de la enfermería y no suponga prejuicio para nadie.

Me comprometo a respetar y asegurar el secreto de todo cuanto en el desarrollo de mi profesión me sea confiado o pueda conocer.

En ningún caso daré consejos o prestaré cuidados que puedan perjudicar a nadie aunque me lo solicitaran.

Rehusaré cualquier estudio, experimento o  práctica profesional que pueda entrañar riesgo o atente contra la dignidad de las personas a las que vayan dirigidas, respetando la libertad y voluntad de las mismas. 

Intentaré  siempre impulsar, defender y mejorar con mi actitud y mis conocimientos el desarrollo disciplinar, el reconocimiento social y la autonomía profesional de la enfermería.

Ahora si cumplo este juramento y no lo quebranto, que mis colegas y la sociedad me lo reconozcan, tenga el honor de ser enfermera  y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro.

PROSPECTO ENFERMERA COMUNITARIA

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Enfermería Comunitaria                                                                        

 Nueva fórmula

Profesionales fiables

Vía comunitaria

Composición

Cada profesional comunitario contiene:

Formación adecuada……………………………………           240 ECTS

equivalente a una carrera universitaria

Metodología de trabajo, c.s.

Otras cualidades, c.s.p………………………………….             Según necesidades

Propiedades

La deficiencia de cuidados en la comunidad es la causa más común de problemas de salud en la población. Cuando la deficiencia es severa, ocasiona enfermedad secundaria a la reducción en la falta de conocimientos. La deficiencia de cuidados puede afectar no sólo al individuo sino al grupo familiar.

ENFERMERÍA COMUNITARIAâ es un modelo de trabajo desarrollado por enfermeras como único principio activo, las cuales tienen un contenido del 100% en procesos de atención de Enfermería.

Indicaciones

Promoción y prevención de enfermedades. Estados carenciales de conocimientos de salud. Alteraciones de cualquier tipo que requieran cuidados profesionales. Profilaxis de los estados carenciales de cuidados (embarazo, lactancia, crecimiento, vejez, inmovilizados, hipertensos, diabéticos, obesos, etc.)

Posología

Según necesidades.

La dosificación está establecida según los requerimientos de cuidados tanto en niños (desde los 0 a los 14 años) como en adultos. Puede aumentarse su utilización en casos severos de falta de cuidados, tanto de forma individual, como familiar o comunitaria, según los casos.

Se recomienda una confianza plena con el fin de que se adquieran conocimientos, actitudes y hábitos saludables que permitan una rápida autonomía.

Contraindicaciones

No están descritas ningún tipo de contraindicaciones.

Precauciones

El uso excesivo en determinados usuarios, sin causa justificada, puede provocar dependencia y falta de autonomía. En estos casos, no olvide que la responsabilidad de su salud también le corresponde.

Interacciones

La continuidad de hábitos nocivos (tabaco, alcohol, dieta desequilibrada…) simultáneamente a la prestación de cuidados puede disminuir la adquisición de conductas saludables. Su uso, abuso o consumo deben evitarse.

Efectos secundarios

No existen referencias en este sentido.

Intoxicación y su tratamiento

Dada la preparación y voluntad del principio activo, es imposible la ocurrencia de intoxicaciones.

Presentación

Hombres y mujeres de diferente edad y condición ubicados para su utilización en Centros de Salud.

No precisa prescripción facultativa

                               Las enfermeras deben mantenerse al alcance de la Comunidad

Forma de empleo

  1. Acuda a su Centro de Salud y pregunte por su enfermera. La atención que le prestará garantiza una perfecta prestación de cuidados.
  2. Observe detenidamente las indicaciones y/o consejos que la enfermera le de y pregunte cuantas dudas tenga.
  3. Puede suceder que la enfermera solicite su colaboración. No es un defecto del producto, es la necesaria participación que conduce a obtener unos resultados óptimos.
  4. Puede serle útil su empleo en las actividades que se desarrollan en la Comunidad. No deje de utilizarlas.

                                                            Este prospecto es de un servicio de salud

                                                                                     Lea detenidamente las instrucciones

           En caso de duda consulte con su Enfermera

S ISTEMAS

           SALUD                               

DECÁLOGO DE LA ENFERMERA COMUNITARIA

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1.- SOMOS ENFERMERAS. Antes fuimos practicantes o A.T.S. Y no renunciamos a nuestra historia, pero nuestro verdadero nombre es enfermero/a. LLÁMAME ASÍ

2.- SOMOS PROFESIONALES, que trabajamos en Equipo.

3.- NUESTRO TRABAJO CONSISTE EN CUIDAR y en tratar de conseguir que tú aprendas a CUIDARTE. Además pincho, curo, tomo tensiones… Pero no sólo hago esto.

4.- CUIDAMOS DEL SANO, DEL ENFERMO, DE LA FAMILIA Y DE LA COMUNIDAD.

5.- NUESTRA ACTUACIÓN NECESITA DE TU PARTICIPACIÓN. Tú también eres responsable de tu salud. Juntos podemos conseguir mejores resultados.

6.- ES NUESTRA RESPONSABILIDAD QUE NUESTROS CUIDADOS SEAN DE CALIDAD. Nos formamos e investigamos para conseguirlo. Confía en tu Enfermera/o.

7.- NUESTRO LUGAR DE TRABAJO ES EL CENTRO DE SALUD, pero estamos en la Escuela, el Trabajo, las Asociaciones, las Instituciones, el Domicilio… Y allá donde haga falta.

8.- NUESTROS CUIDADOS los puedes solicitar cuando quieras. CONSULTA A TU ENFERMERA/O.

9.- TENEMOS UNA IDENTIDAD PROFESIONAL PROPIA alejada de  tópicos o estereotipos sexistas.

10.- COORDINAMOS, COLABORAMOS, PARTICIPAMOS, INTEGRAMOS, ACTIVAMOS… PARA CUIDAR