¿POR QUÉ NO UNA ENFERMERA SEÑOR PRESIDENTE?

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Estimado Sr. Presidente:
 
Soy consciente de las presiones que estará recibiendo para constituir su gobierno.
No es mi intención unirme a las citadas presiones. Entre otras cosas porque no tengo mayor influencia sobre usted que la de ser un ciudadano que cree que está en posición y disposición de hacer mucho más de lo que muchos le vaticinan, considero que con más mala intención que con el análisis serio que al respecto debería realizarse.
No es mi intención, por tanto, unirme a las citadas presiones. Entre otras cosas porque no tengo mayor influencia sobre usted que la de ser un ciudadano que cree que está en posición y disposición de hacer mucho más de lo que muchos le vaticinan, considero que con más mala intención que con el análisis serio que al respecto debería realizarse.
Sin embargo, me va a permitir que como ciudadano, repito, pero también como enfermera le traslade la petición de que, cuanto menos, medite la posibilidad de situar al frente del Ministerio de Sanidad a una enfermera.
Se que se entenderá como un atrevimiento, cuando no como una temeridad, el que haga semejante propuesta. Pero, créame, es realmente una apuesta segura que considero debe valorar dadas las actuales necesidades y demandas que plantea la sociedad española y que están muy centradas en la prestación de cuidados y no tanto en la apuesta técnico-farmacológica y medicalizada a la que se ha sometido a nuestro sistema nacional de salud y que tan malos resultados está dando a la vista de los últimos resultados internacionales de valoración obtenidos.
Existen en nuestro país enfermeras con una extraordinaria preparación académica, humanista y gestora que las hacen candidatas indiscutibles a un puesto de la responsabilidad que requiere un Ministerio que actualmente está tan devaluado y maltrecho, como consecuencia de las nefastas políticas desarrolladas por sus últimas inquilinas.
La perspectiva integral, femenina y feminista e integradora que una enfermera puede aportar, unida a la capacidad gestora de sobrada eficacia y eficiencia demostrada en aquellos puestos en los que ha tenido oportunidad de ejercerla, así como sus competencias negociadoras y de comunicación, la configuran como una firme candidata a tener en cuenta.
Tenga en cuenta que tampoco nadie, o muy pocos, creíamos en usted y sin embargo ha sido capaz con su tenacidad, voluntad, motivación e implicación conseguir lo que muchos consideraban una utopía.
Nombrar a una enfermera como Ministra, más allá de un acto más de su contrastada audacia, sería, créame una apuesta segura de éxito para su gabinete.
No se siquiera si llegará a leer esto, pero no me resistía a, cuanto menos, escribirlo como forma de dejar constancia de lo importante que puede resultar tomar decisiones acertadas. Y no le quepa duda que esta sería una de ellas.
No se trata, de verdad, de contentar a las enfermeras, sino de dar la mejor respuesta a las personas, las familias y la comunidad a las que recientemente se le ha encomendado que responda desde la Presidencia de Gobierno.
Y por último, porque merece la pena que alguna vez se identifique que la salud va más allá de la medicina, la enfermedad y la tecnología.
Se atreve?

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