PUES AHORA YA NO JUEGO Y ME VOY

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Ayer en el Consejo Interterritorial de Sanidad en el que se presentaba el documento definitivo de la estrategia de reforma de la Atención Primaria (AP), se escenificó el guión de rechazo al mismo, que ya todos conocíamos gracias al spoiler que el Consejero de Castilla y León nos adelantó en forma de carta, hecha pública, a la Ministra de Sanidad, sin tan siquiera conocer el documento final que se iba a presentar.

Como era de esperar dicho spoiler era también el anuncio de un obediente seguimiento del resto de Consejeras/os del PP, como demostración de fidelidad partidista y partidaria y con el argumento de no querer contribuir a lo que ellas/os denominaron en su comparecencia, tras el teatral abandono, un acto electoralista.

Un documento en el que han venido trabajando profesionales de muy diferentes colectivos profesionales, fundamentalmente sociedades científicas, organizaciones ciudadanas e incluso representantes de las Comunidades Autónomas (CCAA), es considerado por quienes abandonan el Consejo Interterritorial y dicen representar y defender la salud de sus respectivas CCAA como un acto electoralista. Su actitud manifiestamente teatral, premeditada y ensayada, sin embargo, deben considerarla como un acto racional y responsable de cara a las/os ciudadanas y ciudadanos que dicen representar, entre los que también se encuentran las/os profesionales de la salud.

Se pueden entender y respetar las diferencias de planteamiento, se pueden debatir e incluso se pueden rechazar, pero desde el diálogo y el respeto a lo que una mayoría no política ha trabajado. Con su decisión partidista ustedes han despreciado a quienes son receptores de la atención que se pretende mejorar, las/os ciudadanas/os, y a las/os profesionales que deben prestarla, por el simple hecho de que el partido que actualmente ocupa el Ministerio es considerado por ustedes como enemigo al que hay que combatir y batir con y por todos los medios en puertas de periodos electorales que es lo que verdaderamente a ustedes les importa por encima de la salud y el bienestar de la sociedad. No sé si para su escenificación
previamente habrán leído el Príncipe de Maquiavelo, pero si no lo han hecho se aproximan bastante a lo que en la citada obra se concluye, es decir, que el fin justifica los medios. Tan solo que en el caso que nos ocupa, el fin, su fin, iba ligado a un objetivo largamente esperado y necesario como es el de la reforma de la AP.

La política, la buena política, se lleva a cabo desde la argumentación de las ideas que se defienden y que pretenden alcanzar un bien colectivo y no con la utilización de argucias efectistas que distraigan la atención de lo verdaderamente importante para conseguir un titular en los medios de comunicación y una descalificación de sus oponentes políticos. En política como en cualquier otra relación social no todo vale. Existen unas mínimas normas de convivencia, y respeto que no deberían olvidarse y mucho menos romperse de la manera caprichosa e interesada como tan frecuentemente hacen. La educación, la buena educación, también debería formar parte de la política. Con su actitud desacreditan a la política y contribuyen a que la ciudadanía cada vez crea menos en lo que defienden por considerar que se aleja de manera clara de lo que son sus verdaderas necesidades y demandas. Pero esto parece que a ustedes no les preocupe demasiado.

En cualquier caso el documento, muy a su pesar, se ha aprobado y ahora se deberá trabajar para que el mismo pase de ser una guía de acciones y objetivos a una clara concreción de cambios que permitan la mejora de la AP. Y es en ese punto en el que ustedes, como el resto de Consejeras y Consejeros, responsables de la sanidad de sus CCAA deben actuar para que con las competencias que tienen les permitan introducir los cambios que tanto ciudadanía como profesionales han identificado. Ese era y debe ser el momento de su actuación real y no la escenificación de una crónica por ustedes mismos anunciada con claros y manifiestos intereses electoralistas que, paradójicamente, es lo que denunciaban.

Pues ahora ya no juego y me voy! ¿Les suena? Pues que lo hagan los niños puede tener su gracia, pero que lo hagan quienes dicen representarnos les puedo asegurar que no la tiene de ninguna de las maneras. A ver cuando maduran, por el bien y la salud de todas/os.