¿CUMBRE O CONTUBERNIO?

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¿CUMBRE O CONTUBERNIO?

 

En pasados días se convocó una cumbre entre Sanidad-CCAA para analizar y poner solución a la ‘falta de médicos’.

No es un error, no, se reúnen los responsables de la Sanidad nacional y autonómica para valorar, no la falta de personal sanitario, no. La falta de médicos que parece ser es la única que preocupa y ocupa.

Es decir, en un país, como España, que está tres puntos por encima de la media de países de la OCDE en número de médicos por 1000 habitantes se está estudiando de urgencia la “falta de médicos.

En un país, como España, en el que la Conferencia de Decanos de las Facultades de Medicina y los Colegios profesionales de Médicos con su Consejo General al frente, impiden que se abran nuevas Facultades para formar a más médicos.

En un país, como España, que mantiene un sistema nacional de salud absolutamente medicalizado y sanitarista y en el que la enfermedad y el hospital son el foco casi exclusivo del mismo, desplazando a la salud y a la Atención Primaria que identifican como aspectos casi residuales que se mantienen más por imagen que por interés.

En un país, como España, en el que el envejecimiento, la cronicidad, la soledad, la discapacidad, la vulnerabilidad… que se van a ver agravados por los efectos colaterales de la COVID 19, y que generan un contexto de cuidados al que no se da la respuesta adecuada al centrarse fundamentalmente en los procesos agudos, olvidando la promoción de la salud, la participación comunitaria o la educación para la salud.

En un país, como España, que ocupa el número 28 de 36 países en el número de enfermeras por cada 1000 habitantes, con una diferencia de más de 3 puntos con la media de países de la OCDE y a más de 12 de Noruega que ocupa el primer lugar.

En este país, España, se convoca una cumbre para debatir sobre la falta de médicos.

Y en dicha cumbre se acuerdan tres ejes sobre los que trabajar: “Habilitar los aprobados MIR sin plazas; también a los médicos extracomunitarios, agilizando el proceso; y, ante necesidades justificadas y facilitar también la movilidad interniveles.

En este sentido también llaman la atención los ejes consensuados a los que se llega, parece ser, sin excesivo problema.

Digo que llama la atención porque, que se habiliten, como si de un indulto graciable se tratase, a quienes han aprobado la prueba de MIR sin que hayan obtenido plaza, cuando en Enfermería, por ejemplo, aún estamos, desde 2005, pendientes de que se resuelva una prueba extraordinaria que de acceso a la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria, a cerca de 40.000 enfermeras que lo han solicitado, o que las Residencias de personas adultas mayores sigan siendo el principal foco de contagio y muerte de la pandemia sin que se contraten a enfermeras especialistas de Geriatría, o que la salud mental siga estando bajo mínimos sin que se contraten especialistas de salud mental, o que en la mayoría de los territorios autonómicos sus respectivos servicios de salud aún no hayan creado plazas específicas de especialistas, o que no se hayan, ni tan siquiera establecido los criterios de acceso a las mismas… todo ello, en un contexto, como decía de cuidados, parece que no tenga mayor importancia y que no haga falta ninguna cumbe, ni tan siquiera reunión para abordarlo y darle solución como se da a los médicos.

Resulta paradójico, por no utilizar otra palabra, que se esté planteando la habilitación de médicos extranjeros o agilizando las gestiones para lograr la homologación de títulos, cuando se ha negado tal opción a enfermeras extranjeras residentes en España y con la homologación en proceso de resolución (hay que tener en cuenta que por término medio el proceso se demora un mínimo de 2 años), tal como solicitaron al ofrecerse incluso sin cobrar para colaborar en los peores momentos. Pero se ve que la única carencia es la de médicos.

Finalmente, el trasvase de médicos interniveles ya será la gota que colme el vaso del deterioro de la Atención Primaria. En este caso el hecho de que las enfermeras lo pudieran hacer, a pesar de los catastróficos efectos que dicha decisión ha tenido en los Equipos de Atención Primaria, puede haber sido el referente para aplicarlo con los médicos también. Así, a lo mejor, ya se acaba por demoler definitivamente la Atención Primaria, con trasvases de clínicos que aplicarán su paradigma sanitarista y asistencialista y reducirán a anécdota cualquier posibilidad de paradigma salutogénico.

Así pues, no salgo de mi asombro, o mejor dicho, de mi indignación, porque la capacidad de asombro ya hace tiempo que lograron colmarla, los decisores políticos apoyados de manera muy significativa por los medios de comunicación, en cuanto a las medidas que de tiempo en tiempo deciden adoptar siempre en beneficio de un colectivo que no de un Sistema, aunque este sea el de Salud en el que además de médicos, hay otros profesionales que cumplen con idéntica o mayor motivación y dedicación, si cabe, que los médicos, sin que nunca se repare en analizar, reflexionar, debatir y planificar sobre las necesidades de redimensión de las plantillas para adecuarlas a las necesidades reales de la población y no a las percibidas por un determinado colectivo que, haciendo uso del poder que han adquirido y que se les ha permitido, logran modelar la sanidad a su imagen y semejanza aunque ello no comporte mejoras en la salud de las personas, las familias y la propia comunidad.

Pero está visto que cualquier excusa es buena y esta, la de la pandemia, no podía dejarse escapar para dar respuesta a dichas demandas corporativas.

Mientras tanto las recomendaciones de los organismos internacionales en sentido diametralmente contrario a las decisiones que se están adoptando en España, siguen sin considerarse, ni tan siquiera contemplarse.

Y todo ello en el año Nursing Now.

Dedicarse a una parte, por importante que se perciba, olvidando el todo es algo que en sanidad y en salud va en contra, no ya, tan solo de la ciencia sino del propio sentido común, aunque lamentablemente sea el menos común de los sentidos.

Y aún pretenden que creamos que les importamos… Humilladas, olvidadas, ignoradas, invisibilizadas, sí, tontas no. No se equivoquen.

Llamar a esto cumbre es una broma de mal gusto. Mejor llámenlo como lo que es, un contubernio.

2 thoughts on “¿CUMBRE O CONTUBERNIO?

  1. Totalmente de acuerdo!!!..no sé como se ha permitido llegar a esta situación y más aún, cómo desde los colegios profesionales se tolera pero parece ser que en un país en el que todo está politizado, hasta que no aparezca en primera línea política una cabeza visible perteneciente a nuestra profesión, no veremos una defensa activa de la enfermería en España y seguiremos así: a la espera y a la cola…

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