ENTREVISTA CADENA SER ALICANTE

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Entrevista realizada por Carlos Arcaya en el programa “Hoy por hoy Alicante” de la Cadena SER Alicante

SR SIMÓN

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Buenos días Sr. Simón. Transcurridas algunas horas de la repercusión mediática que tuvieron sus palabras en un entorno de relativa privacidad, me dirijo a usted como enfermera, sí, enfermera, a pesar de ser hombre me considero, reconozco y siento como tal, para trasladarle con total respeto lo que siento al respecto.

            Sin duda la privacidad en la que tuvieron lugar sus palabras, deja de serlo desde el momento en que alguien, desconozco si con su consentimiento o no, decidió hacerlo público en redes sociales. Por lo tanto, este es el primero de los aspectos que me gustaría que considerase. Porque con independencia de que sus palabras no pierden ni el significado ni la trascendencia de lo que inequívocamente expresan, no es lo mismo hacerlo en la privacidad que compartirlo por redes sociales, siendo usted quien es y representando lo que representa. La conversación de contenido claramente machista adquiere a partir de ese momento una dimensión que escapa a su control por mucho que pretenda, que no lo sé dado su silencio, enmarcarlo en ese ámbito de privacidad y de conversación informal (sobre algo tan formal…).

            Está claro que todos cometemos errores y que de los mismos se puede aprender. Pero mire, para aprender de ellos lo primero que hay que hacer es reconocerlos y solicitar humildemente perdón por el daño que los mismos hayan podido provocar. Si además quien comete los errores es un personaje público y un representante político, por muy al margen que al respecto se quiera mantener, su reconocimiento de error debiera de haberse producido de manera inmediata sin esperar a que la petición se convirtiese en tremendig topic y en contenido de todos los medios de comunicación. Porque con su actitud de atrincheramiento lo único que consigue es aumentar las dudas sobre su intencionalidad en las manifestaciones y sobre su capacidad de arrepentimiento.

            Sus palabras, Sr Simón, a parte de ofender a las enfermeras, que lo hacen, lo que verdaderamente encierran es un claro comportamiento machista que bajo ningún concepto debe admitirse y mucho menos reírse, ni en público ni en privado. Porque hacerlo es contribuir al contagio de esa lacra social en la que todos tenemos que sentirnos implicados y para la que la única vacuna posible es la educación, el respeto y la tolerancia cero. Usted que nos habla diariamente desde hace más de 7 meses de los riesgos de contagio y del necesario cumplimiento de las medidas de protección, debería saberlo mejor que nadie y predicar con el ejemplo.

            Dicho lo cual tampoco considero que de esto deba hacerse una cruzada contra usted, pues no es la solución. Desviar la atención hacia el ataque, muchas veces interesado y oportunista, hacia su persona hace que el verdadero problema, su comportamiento, quede diluido y que su arrepentimiento acabe pareciendo más una obligación necesaria e impuesta que un sentimiento personal y sincero de arrepentimiento.

            Ni usted, ni nadie, tienen la capacidad de hacerme sentir menospreciado, ni vulnerado, como enfermera, por sus lamentables palabras, porque usted, posiblemente, no entienda lo que es y significa ser y sentirse enfermera. Pero sí que me preocupa e inquieta muchísimo que un personaje público de tanta resonancia mediática como la suya contribuya a extender una pandemia tan peligrosa como la violencia de género con unas palabras que nunca son ni inocentes ni menores y que, además, adquieren mayor peligro si, como en su caso, se esconde en el silencio para evitar reconocer el error y solicitar perdón. Porque de esta manera usted está trasladando a la opinión pública en general y a las enfermeras en particular, que ni se arrepiente ni quiere aprender de su error. Y esto, créame, aún me preocupa mucho más.

            Como enfermera considero que es importante que reconozca que tiene un problema de salud que no tan solo le afecta a usted y que por lo tanto es importante que le cuiden y se deje cuidar para tratar de afrontarlo con responsabilidad.

            Sr. Simón, no lo piense más, pida perdón. De verdad que ni duele ni tiene efectos secundarios. Se lo dice una enfermera, de hombre a hombre.

 

                                                           José Ramón Martínez Rier

Buenos días Sr. Simón. Transcurridas algunas horas de la repercusión mediática que tuvieron sus palabras en un entorno de relativa privacidad, me dirijo a usted como enfermera, sí, enfermera, a pesar de ser hombre me considero, reconozco y siento como tal, para trasladarle con total respeto lo que siento al respecto.

            Sin duda la privacidad en la que tuvieron lugar sus palabras, deja de serlo desde el momento en que alguien, desconozco si con su consentimiento o no, decidió hacerlo público en redes sociales. Por lo tanto, este es el primero de los aspectos que me gustaría que considerase. Porque con independencia de que sus palabras no pierden ni el significado ni la trascendencia de lo que inequívocamente expresan, no es lo mismo hacerlo en la privacidad que compartirlo por redes sociales, siendo usted quien es y representando lo que representa. La conversación de contenido claramente machista adquiere a partir de ese momento una dimensión que escapa a su control por mucho que pretenda, que no lo sé dado su silencio, enmarcarlo en ese ámbito de privacidad y de conversación informal (sobre algo tan formal…).

            Está claro que todos cometemos errores y que de los mismos se puede aprender. Pero mire, para aprender de ellos lo primero que hay que hacer es reconocerlos y solicitar humildemente perdón por el daño que los mismos hayan podido provocar. Si además quien comete los errores es un personaje público y un representante político, por muy al margen que al respecto se quiera mantener, su reconocimiento de error debiera de haberse producido de manera inmediata sin esperar a que la petición se convirtiese en “tremendig topic” y en contenido de todos los medios de comunicación. Porque con su actitud de atrincheramiento lo único que consigue es aumentar las dudas sobre su intencionalidad en las manifestaciones y sobre su capacidad de arrepentimiento.

            Sus palabras, Sr Simón, aparte de ofender a las enfermeras, que lo hacen, lo que verdaderamente encierran es un claro comportamiento machista que bajo ningún concepto debe admitirse y mucho menos reírse, ni en público ni en privado. Porque hacerlo es contribuir al contagio de esa lacra social en la que todos tenemos que sentirnos implicados y para la que la única vacuna posible es la educación, el respeto y la tolerancia cero. Usted que nos habla diariamente desde hace más de 7 meses de los riesgos de contagio y del necesario cumplimiento de las medidas de protección, debería saberlo mejor que nadie y predicar con el ejemplo.

            Dicho lo cual tampoco considero que de esto deba hacerse una cruzada contra usted, pues no es la solución. Desviar la atención hacia el ataque, muchas veces interesado y oportunista, hacia su persona hace que el verdadero problema, su comportamiento, quede diluido y que su arrepentimiento acabe pareciendo más una obligación necesaria e impuesta que un sentimiento personal y sincero de arrepentimiento.

            Ni usted, ni nadie, tienen la capacidad de hacerme sentir menospreciado, ni vulnerado, como enfermera, por sus lamentables palabras, porque usted, posiblemente, no entienda lo que es y significa ser y sentirse enfermera. Pero sí que me preocupa e inquieta muchísimo que un personaje público de tanta resonancia mediática como la suya contribuya a extender una pandemia tan peligrosa como la violencia de género con unas palabras que nunca son ni inocentes ni menores y que, además, adquieren mayor peligro si, como en su caso, se esconde en el silencio para evitar reconocer el error y solicitar perdón. Porque de esta manera usted está trasladando a la opinión pública en general y a las enfermeras en particular, que ni se arrepiente ni quiere aprender de su error. Y esto, créame, aún me preocupa mucho más.

            Como enfermera considero que es importante que reconozca que tiene un problema de salud que no tan solo le afecta a usted y que, por tanto, es importante que le cuiden y se deje cuidar para tratar de afrontarlo con responsabilidad.

            Sr. Simón, no lo piense más, pida perdón. De verdad que ni duele ni tiene efectos secundarios. Se lo dice una enfermera, de hombre a hombre.

 

                                                           José Ramón Martínez Riera

ENTREVISTA EN DIARIO INFORMACIÓN

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INFORMACIÓN_10_10_2020

ESCRITO DEL GRUPO 40 + INICIATIVA ENFERMERA, AL CONSEJERO DE SANIDAD DE LA JUNTA DE CASTILLA LA MANCHA

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El Grupo 40 + Iniciativa enfermera, que integra a enfermeras referentes de todos los ámbitos enfermeros, ha dirigido un escrito al Consejero de Sanidad de la Junta de Castilla La Mancha, en la que le trasladan su malestar por los requisitos establecidos en la convocatoria de plazas de puestos directivos en diferentes Gerencias, que suponen una clara discriminación negativa para las enfermeras y para los puestos que se convocan.

CARTA_CONSEJERO_CLM_CONV_DIRECTIVOS

 

COMPARECENCIA DE JOSÉ RAMÓN MARTÍNEZ RIERA, PROFESOR UNIVERSIDAD DE ALICANTE Y PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ENFERMERÍA COMUNITARIA (AEC), EN LA COMISIÓN PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD DE ALICANTE AYUNTAMIENTO DE ALICANTE Alicante, 16 de junio de 2020

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comisión sanidad para la recuperación Alicante con la participación de Aguas de Alicante

A continuación, se puede acceder al texto íntegro de mi comparecencia

COMPARECENCIA_16_06_2020

LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS ENFERMERAS A LA CIUDADANÍA

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13 de marzo de 2020

 

Estimada/o ciudadana/o:

 

Las Sociedades Científicas Enfermeras (SSCCEE) firmantes ante la situación de crisis derivada del Coronavirus (COVID-19), que ha desembocado a la declaración de Estado de Alarma por parte del Gobierno, queremos trasladar, ante todo, un mensaje de tranquilidad.

            Tranquilidad por cuanto la situación, aún siendo grave y preocupante, está siendo abordada con gran eficacia por parte de las/os expertas/os, entre las/os que nos contamos como SSCCEE que somos, participando activamente con las Instituciones y Organizaciones de la salud tanto a nivel local, autonómico como nacional, centrando la atención fundamentalmente en la seguridad de las personas y en la calidad de la atención a prestar.

            Tranquilidad porque nuestro sistema de salud cuenta con una/os extraordinarias/os profesionales que se han volcado desde el principio en atender con prontitud, proximidad y calidad a cuantas/os lo han necesitado o demandado. Y entre esas/os profesionales hay que destacar a las enfermeras que, con su motivación, implicación y saber hacer vienen prestando cuidados rigurosos, de proximidad y humanización a pesar de las horas, la tensión y el cansancio acumulados.

            Sabemos que en momentos como estos es difícil valorar la atención recibida, lo que conduce a que no siempre se valore quién y cómo se presta. Por eso, desde las SSCCEE queremos que tengan por seguro que en cualquier situación recibirán la mejor y más puntual atención para reducir su incertidumbre, mediante una comunicación concreta, clara, rigurosa y cercana, que garantice la más segura y rápida recuperación, a través de los cuidados de calidad que en ambos casos le prestarán las enfermeras en centros de salud, hospitales, consultorios, domicilios, lugares de trabajo o en cualquier entorno en donde sea preciso intervenir.

            Sin embargo, es preciso que la tranquilidad que le tratamos de transmitir no le haga perder la necesaria alerta para contribuir con su actitud, hábitos y conductas a neutralizar el virus, siguiendo las indicaciones de higiene y seguridad que le transmiten sus enfermeras, así como el resto de profesionales de la salud. Así mismo es fundamental su ayuda a la hora de hacer un uso adecuado de los servicios para evitar su colapso y permitir que quienes más los necesiten reciban la atención con la máxima prontitud. Por eso resulta muy importante que se quede en casa y que consulte cuando tenga dudas por los medios que se le facilitan sin tener que acudir a los servicios de salud. No tenga la menor duda de que recibirá la respuesta más oportuna en cada caso.

            Si importante es la labor que desarrollan las enfermeras, no menos lo es la que ustedes como ciudadanas/os responsables pueden llevar a cabo con su conducta por lo cual queremos trasladarles, en nombre de todas las enfermeras, nuestro más sincero agradecimiento.

            Las enfermeras somos conscientes de la importancia de trabajar con las personas, las familias y la comunidad, en la promoción, mantenimiento y restablecimiento de la salud, pero en estos momentos alcanza una dimensión mucho mayor para, entre todos, revertir, cuanto antes, esta situación.

            Confíe y valore a las enfermeras que cuidan de su salud.

ENTREVISTA ONDA CERO ALICANTE

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Con Gloria Martins de la Universidad de Franca en Sao Paulo (Brasil)

Entrevista realizada por Luz Sigüenza en Onda Cero Alicante el 27/01/2020 sobre el proyecto de investigación “Percepción de las/os estudiantes de la Universidad de Alicante sobre maternidad/paternidad”, llevada a cabo durante la estancia académica de Gloria Martins de la Universidad de Franca en Sao Paulo (Brasil) y en la que colaboró la Profesora Alba Navalón de la Universidad de Alicante y la Profesora Helena Leal David de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ).

De mayor quiero ser enfermera comunitaria

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COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE VALÈNCIA

http://www.enfervalenciadigital.com:8081/REVISTA/NOTICIA.ASPX?sid=15169 

Un cuento para explicar lo que es ser enfermera

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El profesor de la UA José Ramón Martínez-Riera publica una historia para normalizar el uso de “enfermera” como genérico https://www.diarioinformacion.com/universidad/2020/01/21/cuento-explicar-enfermera/2226240.html

IDENTIDAD ENFERMERA, EN LA SOCIEDAD DEL RACIONALISMO

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Editorial Rev. Bras. Enferm. vol.72 no.5 Brasília Sept./Oct. 2019  Epub Sep 16, 2019

Las enfermeras hemos sufrido, y en gran medida seguimos sufriendo, la influencia de la medicina en el desarrollo tanto de nuestra disciplina como del desarrollo científico profesional.

En los Sistemas Sanitarios en los que habitualmente ejercemos como enfermeras, claramente fagocitados por la ciencia médica, que centra su atención en la enfermedad, la biología, la tecnología, la asistencia… y en los que el hospital es el centro de saber y desarrollo científico exclusivo de la medicina, resulta muy difícil desarrollar el paradigma enfermero que tanto se aleja de estos planteamientos.

Como consecuencia de esta colonización médica, las enfermeras solemos mimetizar un modelo que no nos es propio y en el que la enfermedad como alteración leve o grave del funcionamiento normal de un organismo o de alguna de sus partes debida a una causa interna o externa, nos aparta de nuestro verdadero objetivo que debe ser la atención a los problemas de salud, entendidos estos, como los problemas relacionados con un estado o proceso relativo a la salud y manifestado por una persona, una familia o una comunidad. O lo que viene a ser lo mismo, la atención centrada en la enfermedad y alejada de la persona, la familia y su entorno, versus una atención integral, integrada e integradora, desde una perspectiva física, psíquica, social y espiritual, en la que se incorpora a la familia y a su entorno.

Las enfermeras, ahora y en el futuro, necesitan evidencias científicas en las que se construir y fortalecer la ciencia enfermera y en las que basar su práctica autónoma. No se pretende generar confrontación con los médicos, sino articular una actuación conjunta en la que el verdadero interés se centre en las personas, las familias y la comunidad y no en los ámbitos de poder corporativo de ninguna disciplina concreta. Se trata, por lo tanto, de trabajar de manera transdisciplinar(1), abandonando la rigidez de los marcos competenciales para adaptarlos a la realidad que en cada momento requiera la atención de los equipos de salud, más allá de a quién corresponden los mismos.

La ciencia está, por definición interesada, sobre todo, por parte de los médicos, en generalizaciones y predicciones. Las enfermeras, conscientes o no, tenemos unos valores, hacemos unas elecciones y es importante tener claros estas elecciones y estos valores. Porque cuidar siempre está relacionado con ayudar a una persona o a un grupo de personas para satisfacer sus necesidades sentidas. Es cierto que las enfermeras aprenden de la experiencia. Pero, resulta imprescindible que aprendan y crezcan profesionalmente familiarizándose con el paradigma enfermero y trasladando la teoría a la práctica. La imagen enfermera es, pues, inseparable de su evolución como disciplina y ésta ha evolucionado extraordinariamente desde la perspectiva de sus propias orientaciones y conceptos centrados en el cuidado, la persona, la salud, el entorno, la práctica, la formación, la investigación y la gestión.

En la actualidad las enfermeras tienen que responder a múltiples problemas de salud muchos de ellos complejos y, sobre todo, individuales (pobreza, migración, medio ambiente, violencia de género…). Sin embargo, habitualmente, la relación enfermera-persona es superficial, centrada en la enfermedad y no en el problema de salud con un necesario abordaje integral. Resulta fundamental la humanización de la atención para no abandonar el rasgo cuidador(2). Sin embargo, se da la paradoja que, en muchas ocasiones, lo que se está exigiendo por parte de las organizaciones sanitarias, colonizadas como ya hemos dicho por la medicina, es contar con enfermeras tecnológicas. Como consecuencia la enfermera difumina o pierde su aportación autónoma centrada en el cuidar que permita lograr bienestar, confort, seguridad, asesoría humanista, además de los cuidados específicos adecuados y consensuados. Si se tiene en cuenta, por tanto, la trascendencia de los cuidados, la vinculación con la persona y la familia y se asume la responsabilidad de que sean autónomos, las enfermeras son, y serán absolutamente imprescindibles en la comunidad.

Se tiene que tener presente, además, que la sociedad, es dinámica, cambia y plantea nuevos escenarios y nuevas realidades demográficas, epidemiológicas, sociales, políticas… que predicen un futuro reservado a los cuidados enfermeros. La persona es, o al menos debe ser, considerada en su globalidad y la enfermera debe centrar su atención de manera integral, integrada e integradora. Dicho de otra manera, la espiritualidad, la conciencia, el autoconcepto, el modo de vida, el bienestar, los sentimientos, las emociones, los vínculos, las relaciones… son dimensiones que la práctica enfermera debe tener en cuenta. Los cuidados enfermeros son una realidad compleja, no lineal, en evolución, que precisan ser identificados para trasladarlos a la disciplina y a la profesión y desde ellas a la sociedad.

Por otra parte, es necesario destacar que estamos inmersos en la sociedad del racionalismo, desde el que se traslada que la tecnología puede responder a cualquier problema. Pero si bien es cierto que la técnica forma parte de nuestra existencia, la cuestión es saber qué hacer con ella para evitar que acabe con nuestra identidad. Aunque parezca una obviedad, que se da por superada en enfermería; cada vez es más evidente la falta de ética, y de deshumanización. Resulta, por tanto, necesario vertebrar nuestra actuación autónoma para evitar que la evolución de la Enfermería como ciencia ligada a la medicina vaya dejando escapar su esencia fundamental, la de los valores y los cuidados que le son propios y le confieren singularidad. Es preciso identificar que el valor añadido que ofrecemos las enfermeras, se centra en la respuesta humana a la necesidad de cuidados de la persona, bien en salud o en enfermedad y ofrecido con calidad.

Derivado de todo lo cual el reconocimiento que la sociedad tenga de las enfermeras oscilará permanentemente en base a ese equilibrio entre la técnica y los cuidados enfermeros, que por otra parte nos permitirá identificarnos y valorarnos a nosotras mismas como profesionales con un paradigma propio y reconocible que nos identifica, visibiliza y valoriza tanto en el ámbito de la comunidad científica como en el de la sociedad en general(3).

REFERENCIAS

1 Pérez Matos NE, Setién Quesada E. La interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad en las ciencias: una mirada a la teoría bibliológico-informativa. ACIMED [Internet]. 2008[cited 2019 Apr 29];18(4). Available from: http://scielo.sld.cu/pdf/aci/v18n4/aci31008.pdf [ Links ]

2 Correa Zambrano ML. La humanización de la atención en los servicios de salud: un asunto de cuidado. Rev Cuid [Internet]. 2016[cited 2019 Apr 29];7(1):1210-8. Available from: http://dx.doi.org/10.15649/cuidarte.v7i1.300 [ Links ]

3 Albar MJ, Sivianes-Fernández M. Percepción de la identidad profesional de la enfermería en el alumnado del grado. Enferm Clínica. 2016;26(3):194-8. doi: 10.1016/j.enfcli.2015.10.006 [ Links ]