ENTREVISTA CADENA SER

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Entrevista en la Cadena SER Alicante con motivo de la polémica surgida ante las denuncias de diferentes organizaciones médicas ante la posibilidad de que las enfermeras puedan acceder a dirigir Centros de Salud según se recoge en el Marco Estratégico de la Comunitat Valenciana recientemente presentado.

 

CUIDADOS LOW COST Las apariencias engañan

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“El mundo recompensa antes las apariencias de mérito que al mérito mismo.”

François de La Rochefoucauld [1]

 

Hoy, lunes 24 de enero de 2022, se ha publicado en el BOE el Real Decreto 46/2022, de 18 de enero, por el que se regula la cualificación profesional Supervisión de la atención sociosanitaria, cuya competencia general es Supervisar el desempeño de las actividades del equipo técnico de cuidados en la atención sociosanitaria y de los recursos materiales y humanos en coordinación con el equipo interdisciplinar, los servicios generales del centro y otros servicios externos, para contribuir a garantizar la atención centrada en la persona, cumpliendo la normativa relativa a la planificación de la actividad preventiva y a los estándares de calidad[2].

No alcanzo a entender el objetivo real de esta nueva titulación, aunque sospecho que no es precisamente velar por la calidad de los cuidados.

En un momento en el que la pandemia nos deja un contexto de cuidados de alta complejidad, en el cual el ámbito sociosanitario en general y las residencias de personas adultas mayores en particular, precisan de cuidados integrales y personalizados que se alejen de la medicalización, la apuesta por un modelo de cuidados tecnológicos, de escasa entidad científica, con competencias que son transferidas desde otras disciplinas para devaluarlas, tan solo puede obedecer a varios criterios:

  • Abaratar costes eliminando a enfermeras de dichos centros que son quienes tienen las competencias profesionales específicas para prestar cuidados de calidad, científicamente contrastados.
  • Desvalorizar a las enfermeras especialistas en Geriatría y Gerontología que se vienen formando desde hace años con importantes inversiones de dinero público, sin que se hayan definido, hasta la fecha puestos específicos.
  • Favorecer la privatización de la atención geriátrica al reducir costes en la contratación de personal.

O puede que sean todos ellos a la vez. Aunque también puede deberse a la ignorancia absoluta que en torno a los cuidados tienen quienes han pensado, diseñado y desarrollado esta titulación. No cabe otra posibilidad, ya que si se conocen las necesidades y las respuestas que precisan, sería tanto como ratificar que no les importa en absoluto la calidad de las mismas y que se trata tan solo de una forma barata y aparente de asistir, que no atender, a las personas adultas mayores.

Es un despropósito y un claro ataque a la disciplina y profesión enfermeras el plantear siquiera una titulación de esta índole. Pero es un desprecio absoluto a la inteligencia colectiva pretender que nos creamos que esta apuesta formativa responde a intereses reales sobre la calidad de vida de las personas adultas mayores. Desprecio y preocupación que ya fueron trasladados por parte de Sociedades Científicas y Colegios Profesionales a las responsables de su tramitación parlamentaria, cuya respuesta fue no tan solo ignorar los argumentos trasladados sino menospreciarlos con respuestas sin fundamento científico alguno y con el aviso de que nada ni nadie impediría su desarrollo, como así ha sido. Finalmente “aparentar tiene más letras que ser”[3] y eso es lo que han preferido con su decisión, aparentar.

Pero es que además de lo dicho, las palabras, que no son inocentes, en este caso aún lo son mucho menos. Se habla en todo momento de supervisar que tal como recoge la RAE es “Vigilar o dirigir la realización de una actividad determinada [una persona que tiene la autoridad o capacidad para ello]”. Dotar de autoridad y capacidad de dirección a personas sin competencias reales para ello, porque no es suficiente con plasmarlas en un RD, es una temeridad, una irresponsabilidad y un engaño. Más aún cuando los mismos que lo hacen niegan sistemáticamente, a quienes tienen competencias contrastadas y científicas para ello, como las enfermeras, el acceso a puestos de dirección con capacidad en la toma de decisiones.

La opinión pública debe saber y conocer que se está dando rango normativo a una calidad de cuidados deficiente e insuficiente que tan solo se sostiene desde los eufemismos y la demagogia que tratan de “vender” como cuidados de calidad lo que convierten en cuidados “low cost”, intentando aparentar algo que realmente no es aunque lo parezca.

El Presidente del Gobierno y sus Ministras de Sanidad y Educación son, desde el mismo momento en que dan validez legal a una titulación oportunista, populista y rentista, responsables del deterioro evidente que su implantación supondrá en la vida de las personas adultas mayores y cómplices necesarios de la privatización y menoscabo de la atención sociosanitaria que favorecen.

La inversión en una atención sociosanitaria integral, integrada, integradora, intersectorial, articulada, coordinada, accesible y de calidad, no pasa por una respuesta como la que se plantea y mucho menos por un desprecio absoluto a la entidad, valor, reconocimiento y visibilidad de los cuidados profesionales enfermeros que, en ningún caso, se compensa con palabras vacías, aplausos interesados o menciones tan oportunistas como falsas hacia quienes tienen las competencias para prestarlos, las enfermeras.

El pasado día 20 de diciembre la Ministra de Sanidad anunciaba, en su triste y forzado adiós al movimiento Nursing Now España[4], la puesta en marcha de una estrategia nacional de cuidados. Si este es el inicio de dicha estrategia no quiero ni pensar lo que queda por descubrir.

Aún están a tiempo de parar lo que nunca se debió iniciar. Pero mucho me temo que la soberbia de actuación y el nepotismo de la acción, no nos deparará nada nuevo ni bueno.

Por lo tanto, deberemos trabajar para que la sociedad sepa lo que realmente importa la salud de las personas adultas mayores a nuestros decisores. Es una responsabilidad colectiva de las enfermeras parar este despropósito institucional y este ataque a la dignidad profesional enfermera.

[1]  Escritor francés.

[2] https://www.boe.es/eli/es/rd/2022/01/18/46

[3] Karl Kraus (1874-1936) Poeta, autor satírico y crítico austriaco.

[4] http://efyc.jrmartinezriera.com/2022/01/20/funeral-de-nursing-now-espana-una-escenificacion-ministerial/

PUÑETERA JUSTICIA La desigualdad como fundamento

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“Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte.”.”

Platón[1]

La desigualdad, por mucho que se empeñen en hacernos creer que no existe o que no se tiene en cuenta a la hora de acceder a derechos fundamentales, en cualquiera de sus formas, variantes, variedades o interpretaciones, que de todo hay, determina claramente muchos aspectos de la vida de las personas, los grupos o las profesiones.

Negar que la enfermería y las enfermeras no hemos sido y seguimos siendo objeto de desigualdad es tanto como negar que no existe machismo o violencia de género. Tratar eufemísticamente de ocultarlo, enmascararlo, edulcorarlo o manipularlo, que todo viene a ser lo mismo, es no tan solo faltar a la verdad sino contribuir a que se perpetúe la diferencia y con ella la desigualdad que dificulta o impide la igualdad de oportunidades para lograr las mismas metas, con idéntica exigencia y mérito evidentemente, que cualquier otra disciplina o profesionales, al situarnos siempre por debajo de quienes tienen asignada la supremacía social, política, científica, profesional… alcanzada por méritos propios, no me cabe duda, pero también por la presión del poder que ejercen para no compartir espacio de igualdad de imagen, valor, identidad y reconocimiento, que no de conocimiento o de competencia profesional propios.

Esa desigualdad, gestada a lo largo de la historia y ligada claramente a una cuestión de género y de fuerza del trabajo, ha permitido y logrado que las enfermeras siempre hayan sido identificadas desde una perspectiva subsidiaria, de menor valor, de obediencia, de debilidad, de sumisión… a la sombra y al mando de quienes siempre han sido identificados como poderosos, fuertes, capaces, resolutivos… De ahí la asimilación que se establece de los ángeles al servicio de Dios. Y como derivación la curación ligada a la sublimación y el milagro y los cuidados a la abnegación, la renuncia y el sacrificio.

Esta diferencia descalificadora, estigmatizante, dolorosa y claramente injusta, sin embargo se ha instalado como una verdad incuestionable no tan solo en la sociedad como creencia popular, sino en quienes como la RAE, al menos en teoría, velan por limpiar, fijar y dar esplendor a aquello que permite identificar, conocer y valorar a través de la lengua, las palabras, recogiendo en su definición exactamente los mismos rasgos de desigualdad que los que se mantienen socialmente y por tanto contribuyendo a que no se modifiquen.

Las personas que deciden dedicarse a la política, teóricamente también, como servicio a la sociedad y defensa de los derechos de la ciudadanía que los elige, también contribuyen con sus decisiones a que dicha desigualdad no tan solo sea considerada normal sino a impedir que se pueda cambiar gracias a las normas que lo impiden o dificultan mucho más allá de lo que supone para otras/os profesionales.

Las/os periodistas o quienes se dedican a la información sin serlo, por su parte, contribuyen al estereotipo de desigualdad con informaciones que mimetizan de idéntica manera los planteamientos descritos, haciendo de caja de resonancia que los amplifica, magnifica, contribuyendo al igual que la RAE a fijarlos.

Tal es, por tanto, la creencia de que esa desigualdad no es tan solo una injusticia, sino que es una característica inherente a quienes, como las enfermeras, la soportan que también los jueces la han asumido como verdad.

Recientemente un juzgado de Alicante sentenció a la Conselleria de Sanitat Universal y Salut Pública de la Generalitat Valenciana a indemnizar a algunos médicos que habían presentado demanda por no disponer de medios de protección personal en el inicio de la pandemia que como se concreta en la sentencia puso en riesgo la salud de dichos profesionales[2].

Dos días más tarde, un magistrado de Jaén, ha dictaminado en su sentencia que la demanda interpuesta por enfermeras de dicha provincia por idéntica situación de desprotección a la anteriormente mencionada no era objeto de consideración dado que según reza la sentencia «Las enfermeras tenían la obligación de sacrificar su vida» y «Las enfermeras deben elegir velar por la vida de los pacientes antes que por la suya propia»[3].

Así pues y sin entrar en consideraciones legales, lo que queda claramente de manifiesto es que la desigualdad en función de ser médico o enfermera ante situaciones idénticas es un determinante a la hora de impartir justicia y, por tanto, a la hora de obtener igual consideración, trato, respeto y protección, hasta el punto de considerar que la vida de unos y otros, médicos y enfermeras, tiene diferente valor.

O bien la norma no está bien elaborada al ofrecer resquicios que permiten interpretaciones tan distantes, desiguales o injustas o bien las interpretaciones de los jueces están tan claramente impregnadas de creencias, tópicos, estereotipos, ideologías y prejuicios que determinan sus sentencias y con ellas la justificación de la desigualdad.

No se puede generalizar, desde luego, pero tampoco se puede obviar la particularidad dañina que puede conducir a ello.

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio[4].

Puñetera justicia


[1]  Filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles.

[2] https://www.lasprovincias.es/comunitat/juez-condena-sanidad-indemnizar-medicos-49000-euros-contagio-covid-20220111183223-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

[3]https://twitter.com/EnfrmraSaturada/status/1481767800863698947?t=2AFZ5wCPn9oTF3nw4QQiaw&s=08

[4] Albert Einstein: científico alemán nacionalizado estadounidense.

“ORGULLO ENFERMERO” ENFERMERA SATURADA CADENA SER

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El año pasado el colectivo de las enfermeras celebró su año internacional enfrentándose a la crisis del COVID. Algunas, como África Martínez, se contagiaron y aún sufren COVID persistente. La cara más amable de esta pandemia la muestra ‘Enfermera Saturada’, seudónimo de Héctor Castiñeira en ‘Orgullo enfermero’, un relato sobre la campaña de vacunación.

CONVOCATORIA PRUEBA OBJETIVA ACCESO A LA ESPECIALIDAD DE ENFERMERÍA FAMILIAR Y COMUNITARIA

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En el BOE de fecha 08 de noviembre de 2021 se ha publicado la convocartoria de la prueba objetiva correspondiente al acceso al título de Especialista en Enfermería Familiar y COmunitaria.

Se facilita el acceso a la citada convocatoria así como a la resolución de admitidas/os y excluidas/os, las respuestas a preguntas frecuentes tanto de la convocatoria como de la inscripción como información sobre protección de datos, en los archivos adjuntos.

REVISIÓN ÉTICA DE LOS CUIDADOS CIE

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Revisión del código deontológico del CIE 2021https://bit.ly/3lXrozQ

Debería incorporarse la citada revisión en nuestro códico deontológico, como parte de la ética global y universal de los cuidados profesionales enfermeros.

ENTREVISTA LA SER ALICANTE. Cátedra de Enfermería Familiar y Comunitaria

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Entrevista de Carlos Arcaya en el programa “Hoy por hoy” de la Cadena SER de Alicante, con motivo de la puesta en marcha de la Cátedra de Enfermería FAmiliar y Comunitaria.

Día Internacional de las Enfermeras: Una voz para liderar

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Volume 90% 

Atodas las enfermeras que hacen posible y real la Enfermería

 

Como tantas otras profesiones, hechos, derechos o vulneraciones, las enfermeras también tenemos asignado un día en el calendario oficial para tales fines.

No es mi intención, ni quiero renunciar, a la posibilidad que la citada fecha nos ofrece para poner en valor la aportación singular, profesional, eficaz, eficiente, necesaria… de las enfermeras a las personas, las familias y la comunidad. Pero dicho esto, también es cierto que muchas veces todo queda en una serie de actividades, más o menos llamativas, más o menos acertadas, más o menos eficaces, cuyo efecto empieza y termina con la celebración del día asignado.

La pandemia, lo ha fagocitado todo. Todo ha sido eclipsado por ella y por sus terribles consecuencias. Hasta con las mejores intenciones, se ha ocultado, en ocasiones, la identidad real de quienes, con su aportación profesional, su ética, su entrega, incluso su sacrificio, fueron invisibilizadas con hipotéticas capas e irreales poderes sobrenaturales, al identificarlas como heroínas antes que como enfermeras.

La celebración de este año, por tanto, debiera ser diferente. No porque sea especial, o si, sino porque el escenario, el entorno en el que nos movemos y, sobre todo, en el que nos vamos a tener que mover a partir de ahora, tras la pandemia, requiere de una clara apuesta por identificar, valorar, consolidar y sobre todo liderar nuestra aportación específica enfermera a través de los cuidados profesionales en cualquier ámbito de dicho entorno. Entorno que forma parte de la normalidad, no de ninguna nueva normalidad. Porque la normalidad es tan solo eso, situarse en un estado habitual, natural u ordinario, y por tanto no puede existir novedad en la normalidad. Los factores, los determinantes, los riesgos, las circunstancias, los acontecimientos… son los que modifican la normalidad y los que exigen adaptaciones que faciliten configurar y generar entornos saludables en los que vivir saludablemente, en soledad o en compañía, en la niñez o en la vejez, en el sufrimiento o en la alegría, en estado de enfermedad, discapacidad o cronicidad, con cuidados profesionales accesibles de calidad y calidez, de rigor y de calor, de ciencia y esencia, de técnica y escucha, de humanidad y sinceridad, de igualdad y equidad, de compañía y autonomía, de valor y valores, de reconocimiento y reconocibles, de referencia y referentes. Cuidados enfermeros planificados, prestados, evaluados, investigados por enfermeras con y para las personas, las familias y la comunidad.

En torno a los cuidados van a plantearse, identificarse y reclamarse, demandas que den respuesta a sus necesidades. Demandas de cuidados que van a requerir de un liderazgo firme, profesional, sereno, pero decidido, de las enfermeras. Liderazgo que no debe dejar dudas de quienes son las verdaderas especialistas, las auténticas expertas, las indiscutibles conocedoras, las insustituibles profesionales de los cuidados enfermeros.

Porque el cuidado es universal, sin duda. Nadie tiene el patrimonio exclusivo del cuidado, de igual manera que nadie lo tiene de la fragilidad que le da sentido al cuidado. Pero el cuidado profesional enfermero, aquel que parte de su ciencia, su lenguaje, su técnica, su humanización, su paradigma, propios, ese cuidado, es tan solo posible si lo prestan las enfermeras. Y ese exclusivo cuidado profesional enfermero, debe estar disponible para cualquier persona y en cualquier lugar donde haya enfermeras. Y donde no las haya, se debe exigir que se incorporen. Porque no son sustituibles.

Tenemos que celebrar que somos enfermeras, sin duda. Porque es y supone un orgullo el serlo y el reconocerlo. Porque ser enfermera, sentirse enfermera, va más allá de un título, de unas competencias, de unas habilidades, para situarse como una responsabilidad social y una manera de vivir. Ser enfermera supone un compromiso con la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el desarrollo humano, el progreso, la democracia, la multiculturalidad… sin los que no es posible entender los cuidados enfermeros ni dar sentido a las enfermeras. Sin los que no es posible ser, sentirse y responder como enfermeras. Sin los que no es posible liderar los cuidados profesionales. Sin los que es imposible responder a la singularidad de la atención, a su integralidad, a su coordinación, a su continuidad, a su comprensión, a su adaptación, a su proceso, pero, sobre todo, a su resultado en salud.

No es un día más. Es el día de las enfermeras y debemos saberlo, disfrutarlo, celebrarlo nosotras y entre nosotras. Pero debemos ser capaces de hacerlo con la ciudadanía para que identifique y valore lo que somos capaces de ofrecerle de manera indiscutible y exclusiva, cuidar profesionalmente de ella y con ella.

Liderar el cuidado enfermero no es, por tanto, una estrategia de marketing, una imagen impactante, una frase bonita, un mensaje de aliento. O no es, cuanto menos, tan solo eso. Liderar el cuidado enfermero es situarse al frente de las necesidades sentidas para identificarlas, escucharlas, entenderlas, compartirlas, sentirlas, analizarlas, priorizarlas y tener la capacidad de buscar y consensuar respuestas, movilizar recursos, construir afrontamientos, reforzar voluntades, educar conductas, respetar renuncias, promocionar hábitos, acompañar cuando sea necesario y lograr la autonomía cuando sea posible.

Todo ello es y significa ser enfermera, sentirse enfermera y comportarse como enfermera. Porque para celebrar algo hay que tener motivos reales para hacerlo. Porque para que otros reconozcan la celebración, se unan a ella, la hagan propia, deben identificar, reconocer y valorar lo que somos capaces de ofrecerles, demandarlo y no admitir renunciar a ello.

El día internacional de las enfermeras 2021 es una oportunidad de cambio, de renovación, de compromiso, de implicación, de responsabilidad, de orgullo, con la Enfermería, con la sociedad y con la salud.

Hay enfermeras que trascienden a la diferencia entre hombres y mujeres, al aceptar la feminidad de la Enfermería a la que pertenecen desde la diversidad sexual, sin renunciar a su identidad individual. Hay enfermeras con emociones, sentimientos y necesidades que no les obliga a ser insensibles al dolor, el sufrimiento y la muerte. Hay enfermeras con inquietudes, objetivos y metas que cumplir para mejorar individual y colectivamente. Hay enfermeras con ilusiones que no por ello son ilusas. Hay enfermeras con dudas, con incertidumbres y con temores y no por ello dejan de ser valientes, inteligentes e íntegras. Hay enfermeras con ideas, con conocimientos, con argumentos que les permiten defender sus posicionamientos y su liderazgo. Hay enfermeras vehementes, firmes, constantes, capaces… que son referentes. Hay enfermeras especialistas y no especialistas, pero todas ellas comprometidas con los cuidados.

Por todo esto y por mucho más hay que sentirse satisfechos y celebrar el día internacional de las enfermeras. Hacerlo por otras razones más festivas, más prosaicas, menos sinceras, no merece la pena y tan solo nos llevaría a acabar como en los cuentos con el alegato tan superficial como fallido de “… y fueron felices y comieron perdices. Colorín colorado este cuento se ha acabado”.

Prefiero acabar con la esperanza, la ilusión y la firme convicción de que las enfermeras sabremos liderar los cuidados profesionales y ofrecer lo mejor de nosotras mismas, al tiempo que lograremos crecer como profesión, como ciencia y como disciplina.

Por todo ello, felicidades a todas las enfermeras, por serlo y sentirlo y a toda la sociedad por tener la oportunidad de contar con ellas y sus cuidados. 

Vicente Ortún: “No faltan médicos, el problema grueso lo tenemos en enfermería”

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ENTREVISTA | El experto en salud pública subraya que un 1% de los funcionarios del Estado hubiera cubierto las 30.000 plazas de rastreadores necesarias

David Cobo 10/12/2020 09:58 pm

A menudo abordamos la gestión de la pandemia como una dicotomía: la economía y la salud. Los últimos meses, voces por un lado y por otro han alternado, legítimamente, la exposición de los intereses de su sector. Vicente Ortún, en cambio, vive los dos mundos como un conglomerado y se ha dedicado a estudiar juntos durante toda una carrera. Actualmente es director del Master en Administración y Dirección de Servicios Sanitarios de la UPF Barcelona School of Management, pero en el pasado había asesorado a los gobiernos catalán y español y había llegado a ser presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) y de la Asociación de Economía de la Salud (AES). También fue decano de la Facultad de Economía y Empresa de la UPF.

En esta entrevista con el TODO Barcelona, ​​se muestra fulminante con las trabas burocráticas a la hora de gestionar la salud pública. De hecho, protesta porque se hayan tenido que buscar rastreadores cuando el 1% de los funcionarios del Estado hubieran sido suficientes para cubrir la emergencia. Con todo, avisa que ahora nos dirigimos a un mundo “aún más” globalizado y no faltarán nuevos retos.

Había visto un trabajo sanitario y científico tan acelerado como el de estos últimos meses?

El VIH ha matado 36 millones de personas en el mundo y tardó tres años en ser secuenciado. El SARS CoV-2 acabará matando dos millones, o dos y medio, y tardó un mes en ser secuenciado. Esto es lo que permite hacer vacunas. La aceleración, sin embargo, no sólo se ve aquí. Se ha producido en todos los ámbitos, tanto científicos como sociales. Las vacunas dan titulares, y son importantes, pero hay aspectos que no dan titulares y tendrán efectos permanentes.

A que se refiere?

El alcance de la pandemia lo ha cambiado todo. Un campeonato mundial de fútbol lo miran mil millones de personas en el mundo. Las guerras las viven 100.000 personas o 200.000 a lo sumo. El primer evento que ha vivido toda la humanidad en todas partes ha sido esta epidemia. Ni una guerra, ni un desastre natural, nada. Esto crea una conciencia diferente y hará que todavía nos globaliza más.

Como lo notará un barcelonés?

Ya se está viendo. Desvincular la presencia física del mundo laboral hará que el mercado de trabajo sea más global, cuando justamente parecía que se enfriaba esta tendencia antes de la pandemia. Ahora esto se acelerará. Excepto los trabajos de servicios, como los peluqueros, camareros y otros oficios presenciales, el resto se globalizará.

Las vacunas son un ejemplo de producto globalizado.

Sí, y ya se está viendo que expondrá un conflicto de bloques. La occidental, con Estados Unidos a la cabeza, y la oriental, con China. Nosotros qué vacunas tendremos? Las occidentales: Pfizer, AstraZeneca. Las vacunas chinas y soviéticas también se han mostrado eficaces, pero buscarán otros mercados, otros países.

No se ha oído hablar tanto, de la vacuna china. ¿Qué sabemos?

Que lo han hecho fuera de China, en gran parte. Es curioso, pero es así. Los ensayos clínicos se realizarán con vacuna y placebo para ver quién se infecta y quién no, pero por supuesto, para que esto funcione debe haber virus circulante. Como China no había, han tenido que hacer a otros países con los que ya se habrán comprometido, imagino, a ofrecerles buenas condiciones para distribuir en ellos la vacuna.

¿Qué otra factura deja la pandemia?

Aquí tendremos unos efectos particularmente claros. El país que más ha sufrido el impacto de la Covidien-19 es España. Es lo que tiene la tasa acumulada más alta de muertes por Covidien por millón de habitantes, sacando cuatro países pequeños. También tiene la mayor caída de producto interior bruto (PIB) en Europa. Sabemos que es porque nuestra economía depende más del turismo, del viaje y de la hostelería que ninguna otra economía de Europa.

Qué implicará?

De momento, poco. España está endeudando con tipos negativos a través de Europa y esto puede dar una cierta tranquilidad. Ahora bien, la situación no será eterna, porque Alemania, Holanda y Suecia se harta un día. Y dirán: “Muy bien, en 2020 manga ancha y en 2021 también, pero en 2022 será necesario que comience a devolver los préstamos”. No viviremos siempre con permiso para endeudarnos y gastar por encima de lo que ingresamos con la excusa que nos estamos rehaciendo de la pandemia.

Actualmente, le preocupa más la economía que la salud?

Aunque la gente haya sido muriendo sólo con 5 años de pérdida de vida de promedio, en España llevamos casi 50.000 muertos. Esto significarían 250.000 años de vida perdidos. A poco que los valores, esto tiene un peso aún mayor que la pérdida económica.

Vicente Ortún, en el exterior del edificio universitario donde trabaja / Jordi Play

Para el virus hay vacunas. Para reponerse económicamente, el erario público necesita más ingresos y menos gastos. Usted propone subir algunos impuestos. Pero como se reduce el gasto en plena crisis sin recortar derechos sociales?

Esta es la parte difícil, pero hay una cosa muy clara: en España hay tres millones de trabajadores públicos y no en todos los ámbitos s’excel·leix ni todos los profesionales son imprescindibles en un momento excepcional como el que hemos atravesado. Hay trabajadores de la función pública que, en la práctica, han aprovechado para hacer vacaciones. Mientras tanto, ¿verdad que eran necesarios 30.000 rastreadores? Esto es un 1% de los funcionarios públicos. Si haces una llamada a todos los funcionarios para que se necesita alguien que sepa hablar, llamar por teléfono y hacer seguimiento, no se podían encontrar 30.000 personas que tenían servicios anulados? Este es el problema de la gestión pública.

La estructura del Estado ha influido en la pandemia en España?

Los próximos meses surgirán todo tipo de estudios que expliquen el impacto diferenciado de la pandemia según el país, y se contemplará la estructura de salud pública o el tiempo que hacía que el virus circulaba antes de declarar la emergencia, y muchos otros aspectos. Pero al final quedará otra idea que para mí es la más difícil de medir. Es el detalle de hasta qué punto se tiende a hacerlo bien o mal, en un territorio. Uno de los padres de la medicina, William Osler, tiene una frase que dice que “más importante que saber qué enfermedad tiene una persona, conviene conocer qué persona tiene la enfermedad”. Aplicado a la pandemia, quedaría la idea de que más importante que saber qué epidemia tiene una sociedad es conocer la sociedad que tiene la epidemia. Ahora bien, la variable que hace que un país acabe de funcionar un poco mejor o peor, este concepto, será difícil de medir. Es claro que esto ha influido. De normal, todo cuesta demasiado.

Los recortes a raíz de la crisis no han tenido un peso, también, en la pandemia?

Seguro que los recortes, que se hicieron porque no había más alternativas en un momento sensible, han jugado un papel. Pero esto no explica el impacto de la pandemia. Confío más en la explicación de Osler que en la explicación de los recortes. Los recortes me preocupan, pero no tanto por la respuesta a la pandemia como por otra evolución que parece que no vemos. En Madrid cada vez se utiliza más la sanidad lucrativa y no la pública, sobre todo en partes y visitas a especialistas. Aquí vamos por el mismo camino. Si vivimos en un mundo que cada vez utiliza menos la sanidad pública, quien votará los partidos que defienden financiar la sanidad pública? El Estado del bienestar es que la gente esté dispuesta a pagar impuestos a cambio de una educación y una sanidad para todos, y que se repartan los recursos según la necesidad clínica, no el incentivo monetario. Si esto fracasa, el Estado del bienestar fracasa. Y si la sanidad termina siendo una sanidad para pobres, tendremos una sanidad pobre.

Muchos usuarios se han quejado del colapso de la Atención Primaria, los enfermos crónicos han sufrido un descenso en la atención y el funcionamiento de los rastreadores se ha mostrado ineficiente. La gestión política de la pandemia desprestigia la sanidad pública?

El problema de la gestión pública no viene de ahora. De hecho, a nivel político, fue gracias al estado de alarma que por primera vez en este país se hizo gestión sanitaria flexible. Normalmente si se quiere cambiar turnos, para que en vez de hacer turnos de ocho horas se necesitan de doce horas, debes pedir 25.000 permisos y tardas 8 meses. Como mínimo, con la ley de excepción se podían cambiar turnos y se podía pedir a los cardiólogos si querían ayudar a respiratorio, o los de reanimación si querían ir con los de anestesia. Y la gente decía que sí. Esto fue clave en la respuesta sanitaria.

Los hospitales se reconvirtieron y muchos trabajadores hacían todo lo que estaba a su alcance por responsabilidad. Sin embargo, sigue faltando personal y la respuesta que nos llega una y otra es el “no hay más”. ¿Cuál es la solución del rompecabezas?

En este país no faltan médicos. Tenemos más que a otros países importantes de Europa. Lo que hace falta es dar polivalencia a los médicos que tienes sin hacer nada, que pueden ser muchos ante una situación como la Covidien-19. Un psiquiatra evidentemente no puede ir a quirófano, pero quizá sí un dermatólogo con conocimiento de aquel campo. También entre cardiología, respiratorio y anestesia puede haber circulación. En situaciones normales no se quisiera un cardiólogo a respiratorio. Pero en contextos como el actual, ayuda.

Y la enfermería?

Este es el problema grueso. La exigencia mayor en la asistencia a un paciente está en enfermería. Quién garantiza atención y cuidados las 24 horas es enfermería. Y en eso sí que padecemos. Desde hace 40 años. El ratio enfermeras / médicos es tres veces más alta en el Reino Unido que en España.

¿Por qué?

A vueltas. Por un tema de gestión pública. Porque los profesionales de la enfermería, como tanta otra gente, lo que les gustaría es tener una cierta estabilidad en el trabajo y no tener contratos que duren un día, una semana o un mes. Y en este momento, se les está haciendo firmar contratos temporales y con rotaciones excesivas. Los sueldos son bajos, pero no es eso lo que más quema. Lo que más quema es ser en Barcelona hoy y en Vilafranca la próxima semana. Y el próximo mes, no lo sé. Y en verano, en Cadaqués. Esto no es trabajar de manera digna.

Vicente Ortún, que también había trabajado para la OMS, después de la entrevista / Jordi Play

La inestabilidad golpea sanitarios y pacientes.

Una profesión como la de medicina o enfermería necesita tener longitudinalidad. Si estás en Atención Primaria, debes conocer tus pacientes. No puedes ir al ambulatorio y encontrarte alguien nuevo cada vez que vas. Es un disparate. Y es por ello que una parte de la expulsión de profesionales no se debe tanto a condiciones estrictamente salariales sino a una precariedad que se cronifica hasta que la persona tiene 50 años. Una enfermera no puede esperar a los 50 años para estabilizarse.

¿Cómo se soluciona?

La solución inmediata, para salir del paso, es ir a otro país donde encuentres gente dispuesta a venir. La solución no inmediata es que la gente, cuando termine, encuentre formas de acceso a la función pública que no sean las que tenemos ahora. Que sean más normales, en definitiva, que enlazar 10 o 15 años de contratos temporales. A una enfermera le ofreces unas condiciones de estabilidad y se te queda encantada, no se va a Irlanda para siempre.

En los picos asistenciales se han derivado pacientes a la sanidad privada. El papel de estos centros debería haber sido diferente?

Yo sólo conozco directamente el caso del Hospital del Mar, que cuando se desprogramar intervenciones y se tuvieron que liberar quirófanos, envió cirujanos en la Teknon y fue de coña. Como el Mar no podían operar, los enviaron allí. Se hizo un acuerdo y funcionó. Si todo el mundo lo ha hecho así, nada que decir.

ENTREVISTA CADENA SER ALICANTE

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Entrevista realizada por Carlos Arcaya en el programa “Hoy por hoy Alicante” de la Cadena SER Alicante