NURSING NOW, RESILIENCIA TRAS LA PANDEMIA

A Hugo Maia Torquato

Por su segura aportación a esta nueva realidad

          

  La pandemia del COVID-19 ha incidido con tal fuerza en la sociedad que está cambiando la percepción de muchas cosas que antes de ella o no reparábamos o las teníamos tan naturalizadas que no le dábamos la importancia real que tienen.

            No se trata de hacer un listado de todas ellas, ni tan siquiera merece la pena parase ahora mismo a identificarlas. Seguro que todas/os tenemos en nuestra imaginación un buen número de ellas. Pero cuando esta situación de crisis se calme y poco a poco vayamos avanzando hacía lo que todavía tenemos en mente que es la normalidad, nos daremos cuenta de que esa normalidad ya no encaja en la nueva realidad. Estoy seguro de que habrá un antes y un después del COVID-19, que deberemos construir entre todas/os y que, desde luego, no podemos esperar que se produzca de manera automática, rápida y sin esfuerzo.

            En cualquier caso, sí que me gustaría incidir en lo que ese cambio supondrá o debiera suponer para las enfermeras. No es que tenga una bola de cristal que me permita predecirlo o adivinarlo, simplemente voy a tratar de utilizar el análisis, la reflexión y el pensamiento crítico, para, a través, de lo que hasta ahora ha sucedido plantear posibles alternativas, propuestas o posicionamientos que traten de modelar, a corto o medio plazo, los escenarios en los que nos situaremos las enfermeras. Sin duda son subjetivos y están sujetos al debate y al contraste con otras alternativas, pero considero que es bueno que las enfermeras empecemos a pensar en lo que, esa nueva realidad de la que hablaba y quienes la intenten configurar, nos puede presentar como alternativa o propuesta, porque si no lo hacemos, otros lo harán por nosotras y a la mejor, casi seguro, lo que nos presenten no nos gustará y puede que para entonces ya sea demasiado tarde.

            Cabría recordar que estamos en el año de las enfermeras y las matronas en el marco de la campaña de Nursing Now que precisamente concluye este año en el que se celebra el 200 aniversario del nacimiento de Florence Nightingale. El COVID-19 también se ha encargado de ocultar, o cuanto menos desdibujar, este acontecimiento en el que tantas esperanzas e ilusiones habíamos depositado las enfermeras de todo el mundo y particularmente las españolas.

            Hay quienes pueden identificar este hecho como una maldición, al entender que para una vez que se centra la atención en las enfermeras y las matonas se genera la mayor pandemia conocida desde hace muchos años que se encarga de acallar, por razones obvias, las propuestas que desde Nursing Now se habían pensado, planificado y calendarizado. Al igual que ha sucedido con tantos otros acontecimientos culturales, deportivos, científicos, de ocio… que han tenido que suspenderse y reprogramarse, las enfermeras deberemos pensar en nuevas propuestas que surjan de la citada campaña, porque nada de lo que estaba pensado encajará ya en la nueva realidad que debemos construir o cuanto menos lo hará con nuevas perspectivas.

            Evidentemente no me voy a detener a repasar algunas de las propuestas que ya se habían anunciado desde diferentes instituciones u organizaciones, pero estoy seguro de que ellas serán las primeras que identifiquen la importancia y oportunidad de analizarlas, adaptarlas, modificarlas o sustituirlas.

            Uno de los mensajes que desde la OMS más se ha repetido ha sido la necesidad de situar a enfermeras referentes en puestos de responsabilidad y toma de decisiones en ámbitos gubernamentales de salud/sanidad tanto a nivel nacional, autonómico, como local, para liderar, planificar y desarrollar las políticas de cuidados, entre otros cometidos. Pues bien, si ya antes de la pandemia existían argumentos de peso que justificaban esta propuesta, tras la pandemia, nadie que tenga la mínima coherencia y sentido de responsabilidad, será capaz de oponerse a esta petición que sin duda ha quedado patente que hubiese sido fundamental para el abordaje de esta situación de crisis en la que los cuidados han adquirido una especial significación no siempre adecuadamente gestionada.

Pero esta propuesta iba acompañada siempre de otra que se centraba en la necesidad de aumentar el número de enfermeras en las organizaciones sanitarias para adaptarse a las necesidades que la sociedad plantea y a las demandas de salud que la población traslada. De igual manera que en el planteamiento anterior, la situación que la pandemia ha generado y la nueva realidad que será preciso construir tras la misma requerirán de una decisión sin dilación para que ese aumento de enfermeras sea una realidad y no tan solo una permanente reivindicación incluso antes de la campaña de Nursing Now. Por tanto, la citada campaña adquirirá una nueva y determinante dimensión al servir como plataforma de referencia en el planteamiento que se haga en este sentido y que, desde luego, deberán ir mucho más allá de las actividades de carácter festivo o divulgativo que se tenían previstas. En este sentido será fundamental que se produzca una unidad de todos los ámbitos profesionales, académicos, científicos, sociales y colegiales enfermeros si se quiere tener la suficiente fuerza para que la propuesta sea tenida, no tan solo en consideración, sino como una decisión política real.

            La pandemia también va a dejar un claro y determinante mensaje sobre la necesidad urgente de regular, de una vez por todas, las especialidades de enfermería en general y de manera muy especial la o las que tengan que ver con los servicios especiales como UCI, Urgencias, Reanimación… que como se ha demostrado claramente hubiesen aportado, de existir, una respuesta mucho más eficaz e inmediata de la que lamentablemente se ha generado y que ha llevado a situaciones límite en las que incluso se han incorporado estudiantes de último curso a servicios de tanta especificidad y especialización con el riesgo que dicha medida tiene tanto para los propios estudiantes como para las personas atendidas. Esto sin olvidar la regulación de las ya existentes que, como ha quedado de manifiesto, su olvido ha dejado en evidencia las carencias existentes en escenarios como la atención primaria y comunitaria o la atención geriátrica. Sin olvidar la trascendencia que las enfermeras de salud mental tendrán una vez comience a perfilarse una realidad en la que resultará imprescindible abordar las situaciones derivadas de la situación vivida. Resulta pues imprescindible que se lleve a cabo un análisis en profundidad de las necesidades que en este sentido tiene tanto el Sistema Sanitario como la sociedad y que no puede demorarse por más tiempo si se quiere dar la respuesta de calidad que corresponde al que se viene en alardear de unos de los mejores sistemas de salud del mundo. De nuevo Nursing Now debe configurarse como la plataforma desde la que hacer este planteamiento que va mucho más allá de una reivindicación profesional y que se corresponde con una necesidad social que no puede dejarse de atender.

            Desde el inicio del Estado de Alarma la sociedad ha reconocido a las/os profesionales sanitarios hasta el punto de otorgarles la categoría de héroes y heroínas y establecer una puntual, sistemática y generalizada acción en forma de aplausos para agradecer el esfuerzo y la implicación a lo largo de todo el proceso. Esta circunstancia debe ser aprovechada, desde Nursing Now, para poner en valor y visibilizar ante la sociedad la aportación específica y especial de las enfermeras, que permita acabar con los tópicos y estereotipos que actualmente aún siguen presentes. Si no lo hacemos, el tiempo y las dinámicas de adaptación de la comunidad inducirán al olvido que tan frecuentemente se instaura ante cualquier acontecimiento, por grave o fatal que este llegue a ser, bien como mecanismo de defensa o bien por inercia social, con lo que perderíamos una oportunidad sin precedentes difícil de recuperar.

            Por último, no quisiera dejar pasar la necesidad de acabar con una situación que no por reincidente deja de ser preocupante. Se trata de que los medios de comunicación sigan siendo el principal escollo para que las enfermeras tengamos un reflejo real de lo que somos y aportamos, como consecuencia de una información tergiversada, confusa e incorrecta que trasladan a la población sobre lo que somos y representamos en el sistema sanitario o la anulación por omisión de nuestra presencia o existencia en el mismo. Como en los casos anteriores Nursing Now debe servir para que los medios de comunicación identifiquen y conozcan a las/os profesionales que trabajan en el Sistema de Salud, que van más allá de los médicos, y los sepan diferenciar y valorar por lo que son y aportan, así como a distinguir que el sistema de sanidad no es tan solo el hospital y que no sirve únicamente para atender la enfermedad, o que salud y sanidad no son sinónimos. Deberán diseñarse y llevarse a cabo, por tanto, actividades y acciones que permitan esta interacción, tendente a facilitar una información veraz, real y ajustada a la situación social y sanitaria de nuestra sociedad, en la que de una vez por todas las enfermeras no estemos permanentemente desdibujadas, ocultas o distorsionadas.

            En resumen, me gustaría destacar que la crisis generada por el COVID-19 debe suponer un efecto de resiliencia y de sentido de la coherencia, con nombre propio, Nursig Now, a partir del cual las enfermeras sepamos empoderarnos y liderar un proceso de cambio tan necesario como oportuno en esa nueva realidad que debemos construir cuando hayamos sido capaces de vencer a la pandemia con el esfuerzo de todas/os.

            La oportunidad se presenta con idéntica sorpresa a la que produjo la irrupción del coronavirus, por lo que resulta imprescindible que estemos preparadas para dar las respuestas que permitan afrontar los retos que se nos presentarán.

            De todas las enfermeras depende que Nursing Now recupere la fortaleza y la ilusión que generó inicialmente, pero adaptando las propuestas a la nueva y desconocida realidad que se nos presentará próximamente.

            Florence Nightingale, tuvo claro que los cambios que precisaba la atención sanitaria de su época debían ser incorporados para mejorar la salud y a pesar de las resistencias, las barreras y la incredulidad de los políticos y de la poderosa clase médica logró que sus propuestas fuesen aceptadas y aplicadas.

            Aunque tan solo sea en memoria de Florence Nightingale, por quien celebramos este año de las enfermeras y matronas, deberíamos hacer un esfuerzo para lograr, como hizo ella, que los cambios descritos, entre otros, configuren parte de esa nueva realidad que se avecina.

            ¿Estamos dispuestas a ello o dejaremos que el año de las enfermeras y las matronas sea tan solo una anécdota?